Tenían ganas. No lo decían, pero les pedía el cuerpo suprimir el desfile del día de la Fiesta Nacional del 12 octubre. «El coñazo de desfile», que dijo Rajoy ante un micrófono indiscreto. Y la propia Fiesta Nacional si pudieran también la suspendían, como están acabando con la homónima de la Tauromaquia. Y les ha venido de perlas el pretexto del Covid. ¿Cuánto falta para octubre?

Tres meses aún. Sabe Dios cómo estaremos en octubre, qué pasará de aquí a octubre, como andará la terrible crisis sanitaria, económica y social en octubre. Bueno, pues de momento ya tenemos algo más que seguro para octubre: que el día 12, el de la Fiesta Nacional del Reino, no habrá desfile de las

 Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa se ha dado bastante prisa en anunciarlo, no fuese a haber la menor duda de que tienen el espíritu patriótico que inspira el ser y la esencia de nuestras Fuerzas Armadas. Las que tantas castañas del fuego han sacado en los días más duros de la epidemia; las del símbolo de la Unidad Militar de Emergencias como de unos Ejércitos dispuestos a volcarse en la ayuda al pueblo, porque son el pueblo mismo.

Llueve sobre mojado. ¡Lo bien que les está viniendo el Covid para lo que debe de figurar en su «hoja de ruta», que es acabar con cuantos más símbolos de la verdadera España, mejor! También les faltó tiempo en los alrededores de la fiesta de San Fernando para suspender el desfile del Día de las Fuerzas Armadas, previsto este año en Huesca, y para dejar la conmemoración reducida a la mínima expresión.

Como quieren hacer con el 12 de octubre: nada de tropa en la calle enalteciendo los sentimientos patrios. Porque además es un riesgo: que el presidente del Gobierno sea recibido con abucheos y silbidos, mientras el Rey es vitoreado.

Pero hay más, tienen como rodeados a los Ejércitos en su simbología patria. Este año, por vez primera desde tiempo inmemorial, Su Majestad el Rey no ha acudido a las academias militares para presidir la solemne entrega de despachos a los nuevos oficiales y suboficiales.

Con la de días que hay en el año, pusieron el llamado «funeral civil» por las víctimas del Covid en el corro de la patata del Palacio Real precisamente el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, Patrona de la Armada Española y de la gente de la mar, que era cuando tradicionalmente el Rey acudía a Marín para la entrega de despachos en la Escuela Naval.

¿Por qué les repugna todo esto que huele a España y lo disimulan, además, tan malamente? Es como lo del propio concepto de la Patria. Ahora quieren quitar el lema de «Todo por la Patria» de la puerta de los cuarteles, en aplicación dudosísima de la Memoria Histórica. Dicen que es un lema franquista. Como siempre, con craso desconocimiento de la Historia.

No saben que lo de «Todo por la Patria» no lo invento el franquismo, sino España misma alzada en armas en la Guerra de la Independencia, cuando las tropas napoleónicas tenían sitiada a Zaragoza. Surgió como un grito de resistencia, de enaltecimiento de nuestra esencia nacional. Mil veces se ha recordado, pero no lo han querido reconocer. Quieren cambiar el «Todo por la Patria» por el «Todo por la Democracia».

¿Qué hacemos entonces con la Constitución? ¿Qué hacemos con su artículo 2, que la fundamenta en la «indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible»? ¿Y qué hacemos con Quevedo y con su «miré los muros de la Patria mía»? Esos muros de los cuarteles que proclaman que todo se hace allí por la Patria.

Hay una peligrosísima subversión de valores y en boca de Podemos el adjetivo «patriótico» ha llegado a ser poco menos que un insulto, aplicado a la Guardia Civil y a la Policía Nacional… hasta que le convino a Pablo Iglesias citar a la Patria en la campaña electoral.

Madre, cómo están los muros de la Patria mía…

Antonio Burgos ( ABC )