Uno de los líderes comunistas españoles de nuestra guerra civil, Valentín González, El Campesino, abandonó España para refugiarse en la URSS. Terminó encarcelado y huyó del paraíso socialista. Posteriormente escribió un libro “Yo escogí la esclavitud”, en el que un antiguo miembro del NKVD le confiesa que en nombre del comunismo ha matado a mucha gente y que antes no le pesaban porque creía haber matado por una causa justa, por un mundo mejor. ¿La utopía conduce al genocidio?

La utopía comunista ciertamente sí. No conozco ningún país comunista que haya funcionado sin el asesinato en masa. La Unión Soviética, Cuba, Camboya, Corea del Norte; los campos de concentración y las matanzas fueron comunes en todos ellos.

Sin violencia el comunismo simplemente no funciona. Incluso en teoría es una DICTADURA, la dictadura del proletariado. Por definición no puede ser voluntario o basado en el libre albedrío. Es impuesto.

Los pueblos y naciones que no han experimentado el paraíso comunista pueden ser engañados a creer que la idea es buena. Pero no lo es.

En España, nuestro gobierno socialista-comunista está preparando una ampliación de la infame ley de memoria histórica. Pretenden prohibir cualquier opinión “a favor del régimen de Franco”, en la práctica perseguir a todo aquel que no esté de acuerdo con la nueva historia oficial.

Rusia ha anunciado un instituto de la verdad histórica para dar su versión correcta de la historia, blanqueando al comunismo y al Ejército Rojo. Parece que ser historiador se está convirtiendo en una profesión de riesgo.

¿Qué opina de estas leyes y ministerios de la verdad?

Álvaro Peña ( El Correo de España )