SINDICATOS GREGARIOS

El éxito reciente de las movilizaciones de los jubilados y el movimiento feminista ha orillado en la calle a las centrales sindicales. Ésta es la razón que explica que UGT y CCOO aprovecharan ayer el Día del Trabajo no sólo para exigir incrementos salariales -después de que el Gobierno contemple un crecimiento próximo al 2,5% anual hasta 2012, según el Plan de Estabilidad remitido a Bruselas-, sino para reivindicar la garantía del sistema público de pensiones y hacer bandera de la igualdad.

En materia de pensiones, Pepe Álvarez y Unai Sordo subrayaron que el acuerdo entre el Gobierno y el PNV para subir las pensiones con arreglo al IPC -un alza que Hacienda prevé financiar creando un nuevo impuesto a las tecnológicas- sigue lejos de sus aspiraciones, que pasan por derogar la reforma de 2013. Exactamente lo contrario de Bruselas, que ya ha advertido que ve vital para la viabilidad de las pensiones el factor de sostenibilidad. Parece que la Comisión Europea defiende con más ahínco las reformas del Gobierno que el propio Gobierno, condicionado por la negociación de los Presupuestos.

En todo caso, si los sindicatos son ahora gregarios de otros movimientos sociales se debe a su pérdida de influencia, pero también a su deriva en Cataluña. Los sindicatos de clase han transitado desde posiciones ambiguas hasta desfilar en una marcha independentista. El líder de UGT sostenía ayer en EL MUNDO que el tiempo les acabará dando la razón. El tiempo no se sabe. Pero la calle es evidente que les está dando la espalda. Es el resultado de hacerle el caldo gordo al procés en lugar de priorizar la defensa de los derechos de los trabajadores.

El Mundo