SITUACIÓN LÍMITE

Faltan dos días para que la Diada le estalle en las manos, señor Sánchez. No sólo en las suyas, sino en las de todos sus compatriotas -perdone que recurra a una palabra que parecerá malsonante a quienes le apoyan-, pero es usted, hoy por hoy, quien tiene por el mango esa sartén. Le aconsejo, si quiere pintar algo en el futuro, que no se cruce de brazos, pues las sombras de Chamberlain y de Casares Quirogason alargadas y la pasividad le pasará una factura de oprobio y ostracismo análoga a la que ellos pagaron en su día.

Si, por el contrario, se deja de negociaciones, pega en la mesa un puñetazo y se decide a gobernar, subirá su cotización en la bolsa de las encuestas como lo hacen las burbujas en el champán. Déjese de cavas, de diálogos y de amagar sin dar. No juegue al póquer con golfos apandadores. No ría las gracias a reos confesos, aunque todavía no convictos, de alta traición. Tenga usted altura de miras y sea valiente, pues valor y ojo avizor es lo mínimo que cabe pedir a todo un jefe de gobierno.

Nuestro Rey Felipe señaló el camino hace ya un año. No tire a la basura su lección. No escuche los cantos de sirena del podemismo madurista. Le quedan cuarenta y ocho horas para aplicar ‘manu militari’, si preciso fuera, el 155 -el de verdad, no el que descafeinó Rajoy, a no ser que quiera seguir su misma suerte-, disolver a los Mossos -squadristi eran los grupos de choque de Mussolini– y suspender el gobierno de la Generalidad. Y si de paso cierra o descabeza TV3 con el férreo puño estalinista con el que ha purgado la radiotelevisión pública, mejor aún.

Ya que tanto le gusta la draconiana Ley de Memoria Histórica, haga suyo el grito de “No pasarán”. ¿Quiénes? Las (y los) camicie nere de los lazos amarillos. No confunda el separatismo con el izquierdismo. Cierto es que Franco no toleraba delitos como los perpetrados porPuigdemont, su marioneta y sus mariachis, pero tampoco la República lo hizo. A sus dirigentes no les tembló el pulso cuando Companys proclamó el Estat Catalá.

Y no caiga, señor Sánchez, en la tentación de pensar que le pongo estas líneas pensando en mí. ¡Qué va! Pienso en usted. Tengo ochenta y un años. La unidad de España, cuando yo críe malvas, me dará igual. Los bochinches catalanes son para mí tambores lejanos.

Pero usted es joven y quizá le haga tilín la idea de seguir viviendo en el país donde nació. Cuando se despierte, si no se faja ahora, el dinosaurio catalán todavía estará aquí.

Fernando Sánchez Dragó (El Mundo )

viñeta de Linda Galmor