SOBERBIA

El confinamiento irá hasta finales de abril. Lo sabemos porque ya lo anunció Miguel Sebastián, aquel ministro ocurrente de Zapatero, y que desde hace tiempo es el hombre que susurra al oído de Sánchez. En esas largas cuatro semanas puede pasar de todo.

El actual Gobierno pide lealtad, pero él no la ofrece. Al contrario. La lealtad, ya se sabe, es siempre un camino de ida y vuelta. Solo hay que ver el desprecio por la oposición o la hostilidad a los medios de comunicación que no comulgamos con sus ruedas de molino.

Entre otras se encuentra esa máxima de salvemos a los trabajadores y hundamos a los emprendedores, a los que arriesgan, a los que generan riqueza, a los que crean empleo. Lo envuelven todo en su parafina demagógica y ya los corifeos bien pagados se encargan de negar que el rey está desnudo.

Estamos en el momento más difícil de los últimos cincuenta años. Es justo ahora cuando se demanda que los gobernantes tengan visión, conocimiento y capacidad de gestión.

¿Y qué tenemos?: la soberbia instalada en La Moncloa. El peor de los pecados. El pronóstico es crítico.

El Astrolabio ( ABC )