SOCIALDEMÓCRATAS

En septiembre hizo cuarenta años -otros tantos como los que duró el régimen de Franco-, Felipe González convocó y ganó un congreso extraordinario del PSOE para abandonar el marxismo. «Forjando el Socialismo» fue su lema.

Aquella valentía de González, como alguna otra que demostró ya como presidente del Gobierno, sirvió para ayudar a consolidar la democracia en España y para ahuyentar fantasmas del viejo comunismo, que tan mala experiencia había dejado en el mundo entero aquel siglo.

Era otro socialismo y era otra sociedad española. Todavía no había televisiones privadas ni pensamiento simple, hijo de las redes sociales. Sánchez apenas tenía siete años. La socialdemocracia era lo que gustaba y se imponía en Europa, con Mitterrand a las puertas del Elíseo.

Hoy, ya lejos de aquel aggiornamento de 1979, los socialistas españoles han decidido desandar el camino y convertirse en socialcomunistas, con gran querencia a independentistas y filoetarras.

En realidad, Sánchez, ese hombre sin principios ni palabra, solo quiere ocupar La Moncloa, y para eso borrará la herencia de González. Pobres socialdemócratas.

El Astrolabio ( ABC )