“Durante los últimos 30 años he seguido la trayectoria del feminismo. Originalmente yo era un ferviente partidario de la ideología. Pero hace 15 años, quedó claro que esta religión de liberación de género había perdido su brújula moral. Ahora, el feminismo se ha convertido en una parodia de los mismos ideales que afirma promover. Fue esta dialéctica la que me llevó a revisar esta serie de artículos sobre Socialismo y Feminismo.

     La investigación ha llevado a estas conclusiones:

  1. La premisa básica del feminismo radical es que ser esposa y madre es inherentemente una explotación de las mujeres. Este paradigma se originó en el análisis marxista de las relaciones de clase en Europa a mediados del siglo XIX.
  2. En los últimos 100 años, muchos líderes feministas se han alineado abiertamente con la ideología socialista.
  3. A partir de la década de 1920, los pensadores socialistas se dieron cuenta de que el capitalismo nunca podría ser derrocado por medios violentos. Así que conspiraron para socavar los valores e instituciones de la sociedad occidental. Esto creó lo que ahora llamamos la Guerra de la Cultura.
  4. Las feministas radicales han trabajado a la vanguardia de esta Guerra de la Cultura. Su gama de tácticas es asombrosa: disuadir a las mujeres de procrear, socavar la institución de la familia, prometer a las mujeres igualdad de remuneración por trabajo desigual, imponer cuotas de género en las elecciones nacionales, castrar a los hombres.
  5. Tanto el socialismo como el feminismo radical operan a través del engaño. Mientras que ambas ideologías afirman estar simplemente trabajando por la igualdad, de hecho aspiran a reestructurar radicalmente la sociedad.

Entonces, ¿es el feminismo radical un frente socialista? En una palabra, sí.

José Riqueni ( El Correo de España )