Que esta sociedad se ha ido a la mierda es un hecho indiscutible. Que vivimos inmersos en un relativismo absurdo y obsceno es incontestable. Que, como vaticinó Alfonso Guerra, este talento de la ruina y el caos, a esta pobre España no la iba a reconocer ni la madre que la parió, vamos, ni el adivino más reputado del mundo da tanto en el clavo. Las predicciones de Nostradamus, un chiste.

Estamos de fiesta en España, en el Mundo y en Madrid y aquí en el foro centralizadas en el centro de la ciudad y los que vivimos en esa zona cero de Chueca y alrededores tenemos que tragar todo el estiércol que estos sodomitas apoyados también por Ayuntamiento y Comunidad, esparcen por calles y plazas, haciendo padecer a los vecinos que vivimos en la zona un verdadero infierno.

Si tiene usted hijos pequeños y una pizca de moralidad y vergüenza, o se va de la ciudad los días del inenarrable evento, o no saque a la calle a los críos, les evitará ver lo que se ve estos días en el barrio. No voy a enumerar y menos describir lo asqueroso, irrespetuoso, inmoral y chabacano, que esta gentuza tarada propone y ejecuta sin ningún freno en este aquelarre que provoca asco y vomito a cualquier persona normal.

A esta bacanal de mariconos/as/es, se unen para publicitarlo todo tipo de entidades, comercios e instituciones. El Ayuntamiento de Madrid, del PP, ha llenado de carteles con la leyenda» Orgullo de Madrid» todas las farolas de la Gran Vía y además este consistorio subvenciona esta inmoral reunión con medio millón de euros. Ya se sabe cómo son estos tipejos y tipejas del Partido Popular.

El eslogan es de todos conocido: Fiestas del Orgullo Gay. Yo me pregunto ¿Esta gentuza puede sentirse orgullosa de ser maricones? ¿De ser una panda de depravados? ¿De vedad nuestra sociedad ha caído tan bajo como para soportar esta ostentación de la basura sin poner una pizca de lógica resistencia? ¿Es que no has robado todo y ya no hay vuelta atrás?

ORGULLO. De haber nacido en el seno de una familia que me ha enseñado conceptos sociales, morales y religiosos para poder andar por la vida seguro y responsable de mis actos. Orgulloso de ellos, mis padres y de su ejemplo de bondad y de vida. Orgulloso de pertenecer y, por tanto, ser parte de la Iglesia Católica. Orgullo de mi esfuerzo personal y de haber vivido en la España del Generalísimo Franco. Orgullo de ser falangista y seguir soñando con esa sociedad que todos mis camaradas y yo mismo queremos para nuestros hijos.

Prostituir un concepto tan meridianamente justo y limpio en su clara definición como este y además llenarlo de podredumbre y desvergüenza, no es algo que ha surgido así de repente en la sociedad. Este tipo de situaciones llevan deteriorando a los individuos y sociedades en un plan diseñado durante muchos años por el monstruo del globalismo para asentar sus lobbies en sociedades sanas y pudrirlas para llegar a su dominio total.

Mi barrio es el epicentro de un terremoto inmoral y asqueroso ¿Orgullo? ¿DE QUÉ?

Alejandro Descalzo (El Correo de España)