SOMOS LA GASOLINA

La palabra de Pedro Sánchez tiene un valor conocido por todos los españoles. Es una vieja tradición socialista incumplir sus promesas y yo añadiría que gracias a Dios. Felipe, la OTAN. Lo que diga Sánchez tiene poca importancia, sobre todo en campaña.

En un Estado de Derecho, y nosotros aún lo somos, los votos determinan lo que ocurre. No es culpa de Pedro Sánchez que el nacionalismo haya ganado siempre y por mayoría absoluta las elecciones al Parlament. No es culpa del presidente del Gobierno el escupitajo que para cualquier democracia representa un partido como Bildu. Los españoles estamos enfermos y Pedro Sánchez es sólo un síntoma.

Todos sabemos que el presidente hace siempre lo que mejor le conviene y más barato le sale, y dentro de ocho días podremos reprochárselo. Pero si vuelve a ganar, ¿qué sentido tendrá quejarse? Si comunistas e independentistas recaban suficientes apoyos para armar con él una mayoría, mereceremos el caos y la miseria que vamos a experimentar.

Está bien que el periodismo vigile a los políticos y les interpelemos. Pero a quienes más severamente tendría que dirigirse es a los españoles, en lugar de contribuir a su profunda estupidez, victimizándoles.

Somos un país de cretinos, de indocumentados, de incapaces que votan contra sus más elementales intereses; somos un país de personas tan débiles, de carácter, y de mente, que los pobres votan a Podemos, que con sus recetas venezolanas de miseria y de muerte, les condenarían a serlo mucho más, y de un modo increíblemente más terrible. ¿Con quién pactará Pedro Sánchez? Ésta no es la pregunta. La pregunta es si le permitiremos que gane y si permitiremos que los populistas tengan la fuerza para poderle ayudar.

Es hora de que los españoles dejemos de hablar en tercera persona del Gobierno, de las calles incendiadas en Barcelona y de la amenaza real de acabarnos convirtiendo en una república boliviarana si Podemos llega a gobernar. Es hora de tratar a los votantes como adultos y exigirles que se responsabilicen de su sufragio.

El día 10 decidiremos nosotros -y no Sánchez o Torra- lo que va a ser de nuestras vidas. Hemos tenido más de 40 años para acostumbrarnos al funcionamiento de la democracia y a las consecuencias de nuestros actos. No somos las víctimas de España, somos sus protagonistas. No somos el hambre que Podemos causaría, somos su banda de asalto. No somos el contenedor que arde, somos la gasolina.

Salvador Sostres ( ABC )