SOMOS LO QUE DEFENDEMOS

Celebramos ayer el segundo aniversario del histórico discurso de Felipe VI contra el golpe de Estado que acababa de tener lugar en Cataluña. Era la primera vez en mucho tiempo que España se defendía, y se defendió muy bien. Hay discursos que justifican un reinado, como el de su padre el 23-F. Hay una Gracia que no se aprende. La genética es más fiable que el sufragio.

Los que tanto criticaron la real alocución fueron los primeros en obedecerla, y en comportarse como sumisos cuando el artículo 155 fue aplicado. La Corona tiene un vigor redentor que a quien más afecta es a quien más la desprecia. Los monárquicos no tenemos tanto mérito, porque venimos jerárquicos de casa, pero hay que ver lo que un Rey puede enderezar con un breve, conciso, directísimo discurso. Felipe VI fue un dique de contención contra tanto chulo de barrio.

Alfredo Pérez Rubalcaba, en paz descanse, había dicho que el Estado tendría que pagar un precio por defenderse, y Felipe VI lo pagó, como lo pagó su padre, y España dejó de tambalearse en sus horas más delicadas. Somos lo que defendemos: por eso el independentismo no es nada y cuando ha tenido que pagar el precio ha mirado hacia otro lado.

Y por mucho que los hiperventilados digan que odian a Don Felipe, en el fondo lo admiran y se dejarían cortar un brazo porque uno solo de sus líderes tuviera su altura moral y política. Todo lo darían, absolutamente todo, por un solo líder que hubiera defendido la república catalana cuando fue proclamada, en lugar de huir o de entregarse. Es de reyes asumir el sentido profundo de la Historia.

España ganó cuando se defendió. Cuando el Estado comparece siempre gana. Los que desde la izquierda nacional tanto abominan de la monarquía, en nombre de la democracia, tendrían que reflexionar sobre aquel discurso. Nunca un comunista, ni un socialista, salvo Felipe González, hizo tanto por preservar la soberanía, la Constitución y la libertad. Los que tantas lecciones dan palidecen cuando vamos a reclamárselas. ¿Qué ha hecho Iglesias, qué ha hecho Sánchez?

Con el discurso del Rey, la Corona explicó su función. Con su victimismo, los independentistas explicaron su fracaso y su cobardía. El Estado ganó el futuro porque lo defendió con la pasión y la virilidad de quien realmente lo merece. A España le ha ido mucho mejor cuando se ha afirmado que cuando el complejo la ha doblegado. Hoy el independentismo es la piel de un tigre convertida en alfombra. Disparar también es de reyes, por si no se había entendido la metáfora.

Salvador Sostres ( ABC )