SONATA PARA VIOLÍN Y TUMOR

El cerebro más poderoso del universo conocido aún no tiene suficiente poder para comprenderse a sí mismo.

Tocar el violín felizmente en una trepanación desvela la paradoja de que el órgano que produce el dolor es a su vez incapaz de sentirlo.

No sabemos cómo guardar lo que archiva nuestra corteza prefrontal, por eso la inmortalidad pasa por empresas de software que fabrican avatares para que sobrevivamos en la red después de muertos.

Las notas interpretadas por Damag Tuner permiten a los médicos del King’s College de Londres extirparle un tumor, como si siguieran un camino de baldosas musicales, o hablaran con su cerebro como con los alienígenas de Encuentros en la tercera fase.

Ricardo F. Colmenero ( El Mundo )