Soraya: » Pedro, la república de Sila »

España se jugó el futuro y se vivió otro momento histórico de los muchos que ha experimentado desde que inauguró el Congreso, en 1850, Isabel II. El PNV decidió apoyar la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Aitor Esteban Bravo anunció el sí a la moción y dijo con sarcasmo: «Estamos en manos del PNV, dice la prensa. ¡Vaya con la gran nación española!». Profetizó a Pedro Sánchez un Gobierno débil, difícil. Cuando acabó de hablar el chicarrón, desde Podemos me dijeron: «Hemos conseguido el primer objetivo: desalojar al PP; ahora hay un segundo objetivo, un Gobierno progresista. El movimiento de Pablo anunciando una segunda moción ha forzado al PNV a pronunciarse». Pedro Sánchez se acercó a la presidencia del Gobierno apoyado por cuatro partidos enemigos de la soberanía nacional. Irene Montero anunciaba el prodigio: «Lo que sembramos hace un año ha florecido».

Pedro Sánchez atacó a hacha calada: «¿Está usted dispuesto a dimitir? Dimita, señor Rajoy, y la moción se acaba aquí. Su tiempo ha terminado». Por la tarde, María Dolores anunció que Mariano Rajoy no va a dimitir. Según ella, tapan la vergüenza de apoyar a Pedro diciendo que si Mariano dimitiera no prosperaría la moción, y eso es un rumor falso porque el PP no tiene asegurada una mayoría. Un Rajoy más faltón y agresivo que nunca se burló del PSOE al aparecer ahora como Teresa de Calcuta.

Pedro Sánchez se comprometió enérgicamente a restaurar las relaciones entre el Gobierno y el Govern y a aceptar los Presupuestos. Comentó que Rajoy, con su discurso españolista, se escondió detrás de la toga en el conflicto de Cataluña. «Rajoy les está dando una mano de hostias», me dijo un veterano cuchillero de la prensa. Los políticos, y también los tertulianos, debieran asistir a las escuelas de retórica, como hacían los romanos, para aprender el arte de bien hablar.

Los maestros de los oradores aconsejaban aprender de la pronunciación y los ademanes de los actores y vocalizar todas las letras de las palabras. José Luis Ábalos, que fue del PCE, tiene un estilo sin adornos, algo rudo: «El PP es Gürtel. Crearon una organización para enriquecerse, mientras luchaba la España que madruga». Mariano Rajoy acusó a Ábalos de mentiroso: «Cuando ustedes abren la boca, se dispara la prima de riesgo». Albert Rivera comentó: «Hemos asistido al campeonato de España de corrupción del bipartidismo y, mientras, los partidos que quieren liquidar a España sacan tajada».

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, me dice desde el banco azul: «Aquí, oyendo a Sánchez, como si fuera Catón el Viejo y nos va a dejar la república, como Sila».

Raúl del Pozo ( El Mundo )