SUENA EL TELÉFONO

Suena el teléfono. Atentado terrorista en Barcelona. Cuesta articular palabra cuando vuelven a tu mente tantos recuerdos mal enterrados. Memoria negra del llanto. Desesperanza atroz de tantos muertos. España custodia un largo censo de víctimas y verdugos.

También acumulamos cómplices, y tontos útiles. Gente emperrada durante décadas en atribuir a los delincuentes una inteligencia colectiva tipo cuando ruge la marabunta. Un plan maestro colectivo que sólo podría cortocircuitarse mediante la necesaria claudicación.

Desaparecida la hidra del terror nacionalista, sufrimos el terror islamista. Como entonces, como siempre, tras el telón de sangre ya surge una procesión de cabizbajos partidarios de la negociación, la que sea y con quien sea menester.

Julio Valdeón ( La Razón )