SUMISIÓN DE PODERES

El gobierno podemita presidido por Sánchez presentó anteayer su programa de Gobierno, que consiste en un golpe de estado loncheado, al modo del régimen comunista y narcotraficante de Venezuela que con tanto ahínco defienden el abyecto Zapatero y su monaguillo Iñigo black Errejón. Es la táctica del salami leninista: ir cortando, rodajita a rodajita, el cuerpo institucional opuesto a la dictadura hasta dejarlo en la cuerdecita y la chapa.

Antes de salvar la vida que nunca peligró gracias a la hebilla-granada que los Mozos de Escuadra dejaron circular en el AVE Barcelona-Madrid (ese nuevo éxito y no la pardilla voxtitucional es lo que les hizo descubrir, tras veinte días oculto por orden de la Moncloa, al franco-banco-tirador), el defensor de la gente contra la banca, o como diría el muy constitucional Rivera, de las familias, dijo el miércoles que si el martes había hablado el Poder Judicial, el jueves y el viernes hablaba el Ejecutivo, o sea, Él.

Y así todos los días, porque la mejor división de poderes es su sumisión al único poder legítimo que es el del pueblo, a la verdadera democracia, que sólo se alcanzará destruyendo la propiedad y las leyes burguesas que la protegen, tarea reservada los comunistas al frente de las grandes masas populares.

El destino que, en clave bolchevique, Pablenin le reserva a Sánchez es el de Fidel Castro a Dorticos o Daniel Ortega a Violeta Chamorro: presidir una república de transición al socialismo. Y el modo de conseguir que el pueblo, que prefiere la propiedad a que se la quiten, se desmovilice y aleje de la reacción política es eliminar, poco a poco o mucho a mucho, cuanto en las leyes y el parlamento burgués se oponga a la Revolución.

En Venezuela, Chávez, increíblemente indultado de su golpe de Estado, laminó al Supremo; Maduro, tras su derrota electoral, creó un Parlamento paralelo. Los poderes Judicial y Legislativo, contrapesos del Ejecutivo, desaparecieron. Así, rodajita a rodajita, cuajó la narcodictadura.

Y el presidentísimo cum fraude que, junto a los comunistas, los separatistas y el centrismo-populismo, ha evitado el desprestigio de los jueces sustituyéndolos, y acaba de indultar a las víctimas de la Banca, no de los impuestos, ¿vacilará en indultar a los golpistas de octubre? Como diría Arcadi: ¡quia! El régimen del Indulto-Ley ha comenzado.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )