SUPREMO

“Despreciando el conocimiento que cada órgano judicial tiene de su propio ordenamiento jurídico”, en propias palabras de Llarena, éste ha decido retirar (¿prevaricando?) TODAS las euroórdenes y órdenes internacionales para TODOS los fugados, mostrando la vía de escape a TODOS los supuestos delincuentes que crean aún en la justicia española.

De nada sirve ahora sacar a pasear al TJUE, máximo intérprete de las OEDE (que, por cierto, dijo en la sentencia Grundza lo contrario que balbucea ahora el púgil sonado en su último auto sacramental).

Nunca el independentismo felón pudo soñar con tamaño colaborador: “Todos los tribunales van o irán contradirección, menos yo, el Supremo”. Para que la injusticia sea absoluta (y poética) solo faltará que Torra facilite la huida de los que, incautos, confiaron en la justicia, hoy en cárceles graciosamente transferidas.

Tadeu ( El Mundo )