SUS TRES DESTROZOS

El doctor Sánchez -suponemos que le halagará que empleemos un título tan cultivado- ha causado en solo cien días importantes destrozos a su país. Tres errores capitales, difíciles de perdonar, pues todos entran en la categoría de lo superfluo y atienden a una obsesión ególatra por hacerse con el poder a cualquier precio.

El primer destrozo es que ha roto el pacto no escrito que unía a PP, PSOE y Ciudadanos en defensa de la unidad de España y el orden constitucional. Para llegar al poder -y es importante repetirlo hasta el hartazgo-, Sánchez traicionó a las formaciones constitucionalistas y se alió con los partidos que trabajan en la destrucción de nuestra nación. Por duro que suene, cometió por tanto una felonía antipatriótica, y resulta desolador el silencio cobardón que impera en el PSOE ante semejante ataque a una piedra angular de nuestra democracia.

El segundo destrozo consiste en que cuarenta años después del pacto de concordia de la Transición pretende dinamitarlo, abriendo innecesariamente viejas afrentas guerracivilistas que se daban por perdonadas. Sánchez ha retomado el proyecto sectario de Zapatero de levantar un cordón sanitario que cerque las querencias liberal, centrista o de derechas como éticamente inadmisibles. Tal estrategia expele un aliento totalitario, pues convierte al adversario político en enemigo, negándole el pan y la sal. Sánchez está propiciando que los españoles vuelvan a odiarse por motivos ideológicos.

España es hoy rehén de un gobernante de paupérrimo umbral moral, que da por válida la mentira.

Luis Ventoso

viñeta de Linda Galmor