Susana Díaz se asusta de las banderas falangistas.

No le asustan los EREs de su partido, ni las banderas comunistas que produjeron infinidad de asesinatos en la República, ni las muertes que su partido ha provocado por la mala gestión del COVID-19 y sin embargo se escandaliza porque Luz Belinda Rodriguez quiera ejercer un derecho fundamental de su venerada Constitución: la libertad de expresión.

En fin, patético, pero no tanto que el asentimiento con la cabeza, con el bozal puesto de las dos asesoras pelotas de detrás de Susana Díaz.

Álvaro Romero ( El Correo de España )