SUSPENSO, TAMBIÉN, EN EMPLEO

 El paro es el mal endémico por excelencia de la economía española. Hasta cuando logramos reducirlo en época de vacas gordas sigue estando en tasas poco adecuadas para un país desarrollado como es el nuestro. Ayer, las últimas cifras oficiales. Las de septiembre. Y no son precisamente para pensar que estamos resolviendo el problema. Más bien todo lo contrario.

Una vez más el final de la temporada turística vuelve a pesar de forma negativa en la balanza laboral española, entre la creación y la destrucción de empleo, que una vez conozcamos los resultados de la EPA del tercer trimestre, mantendría la tasa de desempleo aún en el entorno del 14%.

En concreto, respecto a agosto, y según anunció ayer el Ministerio de Trabajo, el paro ha subido en 13.907 personas, lo que representa una subida del 0,45%. El número total de personas desempleadas se ha situado en 3.079.711 personas, la cifra más baja en un mes de septiembre desde 2008.

Pues… cuidado con estos datos que se están cronificando. Porque de esos poco más de tres millones de parados, algo más de un millón son aún de larga duración, es decir, que llevan más de un año en las listas del antiguo INEM. Y el desempleo de larga duración es socialmente muy nocivo, genera desintegración social y además agrava la brecha de género ya que más del 60% de tales parados son mujeres (casi duplican a los hombres).

Pero lo más grave está en la parte de la contratación, ya que los datos, como advertía, también confirman la desaceleración en la creación de empleo. En septiembre del año pasado, se crearon 22.899 empleos mientras que este año, respecto a agosto, la Seguridad Social solo ha sumado 3.224 personas ocupadas (un ridículo 0,02%).

Mientras, en el Gobierno, diversidad de pareceres. Desde el Ministerio de la cuestión no han querido, ni podido, negar la mayor. En rueda de prensa, tras darse a conocer las cifras de septiembre, los secretarios de Estado del ramo, Yolanda Valdeolivas y Octavio Granado, admitían el «evidente» enfriamiento del mercado laboral.

La guinda del optimismo la ponía la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, que sorprendía a propios y extraños al visualizar elementos «bastante positivos» en la evolución del mercado laboral en septiembre. Calviño destacaba que los datos de ocupación y de paro «confirman que España está capeando mejor que otros países el actual contexto de incertidumbre internacional y sigue habiendo elementos que muestran un gran dinamismo como el mercado laboral».

Entonces ¿no pasa nada? ¿No hacemos nada? ¿No decimos toda la verdad? ¡Ah claro, como estamos en campaña! No hay peor ciego que el que no quiere ver, y si uno no quiere ver lo que hay que cambiar, pues evidentemente no pone solución. El paro en España seguirá siendo, pues, endémico hasta que alguien de un puñetazo en la mesa. De momento, el Gobierno «suspenso» también en empleo.

María Jesús Pérez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor