SUSPIROS DE ESPAÑA

Ahora sí que va en serio: hoy no hablaré de Cataluña (no toca). Es una afirmación endeble, lo sé, pues si sólo hablara de lo que toca, hace días que estaría centrada en La Manada, y no mantendría este silencio hermético que me corroe. Nuestra sociedad se divide en dos, la de un lado (sea cual sea) y la de enfrente. Son las dos Españas, la roja y la azul, la carca y la progre, la del Madrid y el Barça, la constitucionalista y la soberanista… En todos los órdenes de la vida se repiten las dos posiciones encontradas. Yo no estoy en ninguna de las dos, prefiero el batallón de los torpes, que está en medio y es donde habitualmente navego (o más bien naufrago).

Digo que hoy no toca hablar de Cataluña, lo cual significa que hablaré. Al principio del tema (no del procés, pues el procés estalló en 2012 por obra y gracia de Mas, que cada poco azuzaba con el independentismo, a ver si prendía. No era un independentismo laico; los catalanes de la sebasiempre han tenido un lado carlistón y rancio, basta con asomarse a las iglesias cuando entremos en campaña. La política de sacristía también se debate entre dos bandos: los de la vieja Convergència más burguesa, y ERC, más eclesiástica.

Pienso en los inicios de la movida secesionista, cuando miles de catalanes salieron a las carreteras para formar la Vía catalana, todos cogidos de la mano (los catalanes siempre hemos sido muy aficionados al senderismo). El sendero de dios pasa por las iglesias. Uno de los vídeos que más difusión alcanzaron el 1-O fue el de la iglesia de Vila-rodona, en el Alt Camp. Aquello parecía una sala de bingo. El cura entonaba el virolai desde el púlpito, los fieles cantaban y unos voluntarios hacían recuento de papeletas.

Ya he contado en alguna ocasión que yo todas las noches entretengo mi insomnio con Top Radio, que ofrece música latina en general, y mexicana en particular. Uno de los cantantes que mejor han interpretado los boleros ha sido Dyango, un hombre de voz rasposa muy celebrado en ultramar. En Top radio, Dyango nunca falla. Recuerdo que durante los años del procés, en un festival celebrado en el Nou Camp, Dyango no sólo fue uno de los intérpretes más aplaudidos, sino el que con más fervor se proclamó independentista.

Cómo cambian los tiempos. Lo último que había escuchado yo de Dyango fue el pasodoble Suspiros de España, en su día banda musical de un informativo de la Cope conducido por Jiménez Losantos.

Carmen Rigalt ( El Mundo )