TAMBIÉN EN ANDALUCÍA SE FALSEAN DOCUMENTOS

Hay que felicitarse de que las investigaciones periodísticas sobre los privilegios opacos de nuestra clase política desaten la indignación de los ciudadanos. Lo deseable ahora es que esa indignación no se mida con doble rasero, siempre atento a modular la crítica según la ideología del concernido. EL MUNDO ha destapado la existencia de una serie de puestos docentes que la delegación de Educación en Sevilla asignaba a dedo, a espaldas de los procedimientos ordinarios de selección de personal docente y asignación de destinos.

Una de las beneficiarias de esta red clientelar tejida por el socialismo andaluz es la hija del que fue jefe de los inspectores educativos de Sevilla, a quien se colocó de profesora en un centro público pese a no ser funcionaria, ni figurar en la bolsa de empleo ni tener el título de Magisterio. La investigación judicial abierta obligó a Moreno a dimitir, pero ahora sabemos además que un documento remitido al juez exhibía un membrete y un sello distintos a los que estaban vigentes en la fecha en que aparece firmado. Es decir, que fueron reconstruidos a posteriori.

Celebramos esta sensibilidad, nacida al calor del caso máster de Cifuentes, que persigue desenmascarar las irregularidades curriculares de nuestros políticos. Pero de todos.

El Mundo