TAXI: UNA DERROTA INEVITABLE

Tras 16 días de una de las huelgas más agresivas que se recuerdan, los taxistas de Madrid decidieron ayer por abrumadora mayoría abandonar su obcecada actitud y volver a prestar el servicio para el que les fueron adjudicadas sus licencias.

En este tiempo, las justas razones que asistían a un colectivo tan determinante para la movilidad urbana han quedado desautorizadas por el discurso radical de sus líderes; por la ocupación de las principales vías, que ha obligado a los madrileños a sufrir repetidos caos circulatorios; por la violencia ejercida contra vehículos y conductores de VTC y por la intransigencia ante las propuestas de la Comunidad de Madrid.

Porque tal y como publicamos hoy, el Ejecutivo autonómico ofreció el 21 de enero un acuerdo a los taxistas, similar a la de Barcelona, pero estos exigían la práctica desaparición de las VTC. Algo a lo que el presidente Garrido se opuso con ejemplar firmeza, sentando un precedente liberal frente a la fórmula impuesta por los dirigentes populistas de Cataluña, que ha generado el despido de unos 1.000 trabajadores y la marcha de Uber y Cabify.

País Vasco y Valencia han avalado también la fórmula de la precontratación, abundando en la asimetría legal que nació del decretazo de Ábalos y que propicia medidas involucionistas y contrarias al mercado.

El Mundo