TEATRO REAL: MANCHAR EL ARTE DE AMARILLO

Hace bien el director de La Fura dels Baus pidiendo disculpas y reprobando el comportamiento bochornoso del escenógrafo Alfons Flores y el figurinista Lluc Castells, que exhibieron sendos lazos amarillos durante los saludos finales de la ópera Faust en la noche de su estreno y ante la mirada de los Reyes.

Pero esta clase de contaminación ideológica del arte nunca debió haberse producido. El impresionante esfuerzo artístico que conlleva una obra de estas características quedó deslucido por el egoísmo cerril de dos irresponsables que no solo colaboraron a la infame propaganda supremacista sino que perjudicaron el trabajo de todos sus compañeros de escena.

Pero así es el separatismo: sectario, torpe e insolidario por definición.

El Mundo