TEORÍA DE LA EXHUMACIÓN

¿ QUIÉN será la próxima víctima de la maldición de Franco ?, se preguntan con cierta frivolidad algunos a propósito del accidente leve de uno de los jueces que firmaron la sentencia del Supremo. (Me cuentan que ya está recuperado).

La verdad es que a muchos españoles se les había olvidado Franco. Los únicos que no lo habían hecho -la extrema izquierda y los nacionalistas- lo utilizaban como mera excusa para deslegitimar nuestra democracia y la Transición. España es franquista, dicen Puigdemont y tal y tal. Una matraca que repica hasta Amenábar: El fantasma del Generalísimo flota entre nosotros. Y la gran mayoría no nos dábamos cuenta.

Muchos deslizan que la exhumación de Franco coincidirá con la sentencia del juicio del prusés. En una de esas piruetas mentales, el Gobierno de Sánchez ha decidido (jueces mediante) que la salida de Franco paliará los efectos de una sentencia que como algunos vaticinan soliviantará Cataluña.

Y con Cataluña se refieren a eso: a los hunos (a los otros, como siempre, les olvidan) que cortan autopistas con sus nietos bebés y tocan la bocina para molestar al personal que trabaja. También que en Europa, en el mundo, en la ONU se desmontarán las mentiras nacionalistas. Y los medios internacionales hablarán de cómo se saca a Franco de la tumba en lugar de prestar atención a la sentencia de Junqueras, Cuixart… etc.

El problema quizás sea que precisamente la exhumación pueda dar la razón al nacionalismo. El planteamiento: los años transcurridos desde el 40 a. de S(ánchez), hasta el día en el que se exhume al Claudillo (como le llamaban en aquel chiste que le contaba Nati mistral) han sido una farsa de democracia en la que hemos tenido ventitantos años de gobiernos Socialistas, un régimen autonómico más federal que cualquier federación, muchas bodas gay y hasta una Franco en un reality como cualquier mortal.

Pero después de sacar Franco qué vendrá. Algunos hablan de resignificar el Valle de los Caídos. Hay varias propuestas más allá de la idiotez del Arlington de Albert Rivera. Aparte de la voladura de la cruz, algunos proponen hacer un centro de interpretación (digan mejor: reinterpretación) de la dictadura, obviando, por supuesto, la guerra civil en la que perdieron la vida casi todos los que descansan en Cuelgamuros. (Que no era el caso de Franco). Y a partir de ahí, ya lo saben. Solo existirá una parte de la Historia. Los tontos pueden estar tranquilos. La maldición de Franco caerá sobre todos.

Emilia Landaluce ( El Mundo )