CADA POLICÍA EN SU SITIO

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CADA POLICÍA EN SU SITIO

LA competencia integral de la Generalitat en materia de seguridad ha dado a los Mossos d’Esquadra el protagonismo policial en la desarticulación del grupo terrorista que atentó en Barcelona y Cambrils. Todos los grupos políticos, excepto la prescindible CUP, han reconocido la labor de este cuerpo y la buena colaboración entre administraciones. En general, se han omitido en público preguntas incómodas que deberán tener respuesta(¿salta por los aires doce horas antes del atropello una casa «okupada» por marroquíes con antecedentes penales y con más de cien bombonas de butano y no llama la atención?). La policía catalana ha tenido a favor el viento de la opinión pública gracias a un consenso político unánime para cerrar filas sobre su actuación y a la imagen de contundencia transmitida por la muerte a tiros de seis terroristas. Sin duda, Policía Nacional y Guardia Civil agradecerán un trato similar, en términos políticos e informativos, si llegara el caso.

La intensidad de estas jornadas de dolor y tensión debe dar paso a una reflexión sosegada que evite conclusiones equivocadas sobre el modelo policial adecuado para nuestro país. El éxito de España en su política antiterrorista se ha cimentado tanto en la profesionalidad de las Fuerzas de Seguridad del Estado, como en el aprendizaje impuesto por la experiencia de errores y aciertos. La lucha contra ETA y el 11-M son ejes históricos de una política antiterrorista en la que el Gobierno central asume la fijación de sus directrices. Por eso, la coordinación entre cuerpos policiales tiene que producirse en un marco institucional que tenga bien definida la escala de jerarquía y la naturaleza de la amenaza.

Baste recordar que el imán que radicalizó a los terroristas de Ripoll cumplió condena en Castellón y viajó a Bélgica para instalarse en este país, donde fue rechazado. El 17-A no fue un atentado contra Cataluña. El terrorismo yihadista carece de fronteras. Por eso, la superioridad estratégica de los cuerpos de ámbito estatal no desmerece la calidad profesional ni el compromiso de los Mossos, sino que es la consecuencia lógica de las competencias del Gobierno central y de las políticas internacionales de seguridad. Una de las conclusiones más graves de la investigación parlamentaria del 11-S fue la constatación de que la dispersión de cuerpos policiales y agencias de inteligencia en EE.UU. era un obstáculo a la prevención antiterrorista.

La tendencia internacional en la lucha contra el terrorismo es la simplificación de los canales de intercambio de información para hacerlos más fluidos y eficaces, pero siempre a través de los Gobiernos centrales y de sus cuerpos policiales. Además, es evidente el interés político del nacionalismo catalán en ensalzar la actuación de los Mossos como una credencial de viabilidad de su proyecto separatista. Argumento que refuerza la necesidad de mantener un modelo policial jerarquizado, sin competencias internas ni interferencias partidistas.

ABC

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