El undécimo mandamiento

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El undécimo mandamiento.

No es una guerra de religión. Y a diferencia de antes, los verdugos no buscan a sus víctimas en la iglesias, porque están semivacías, sino en las discotecas, los restaurantes y los campos de fútbol. Pero aunque hagamos malabarismos dialécticos, por mucho que nuestros políticos eviten la palabra «Islam», la descarnada realidad es que los que matan lo hacen en nombre de Alá, tras inyectarse odio en la mezquita y convencidos de que irán de cabeza al paraíso.

Para tranquilizarnos, nos gustaría racionalizar, encontrar una explicación lógica a su barbarie, pero no la hay. Las matanzas de París, como antes las de Madrid, Londres, Moscú, Bali o Nueva York no son una respuesta a algo concreto. Lo deja patente la tragedia de Francia.

Alfonso Rojo ( La Razón )

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