ESTIÉRCOL

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ESTIÉRCOL

Ahora que se han hecho públicas las circunstancias que predominaron en la detención del «Carnicero de Mondragón», terrorista de la ETA y asesino de diecisiete personas, una de ellas un niño, queda sobradamente demostrado que los etarras no defecan de miedo, y sí estercolan de pavor. El «Carnicero de Mondragón» es la síntesis de la cobardía.

Sin que le rozaran un pelo los guardias civiles que lo detuvieron, cantó todos los zorcicos que aprendió de niño, los zorcicos que aprendió de joven y los zorcicos que aún no estaban en trance de creación. Del inevitable «Maitechu mía», que es como el «Adaggio de Albinoni» de los zorcicos, hasta el «Pello Josepe» pasando por «Montañas de Guipúzcoa» de Los Bocheros y el «Goizeko Izarra», que tan prodigiosamente entona el Orfeón Donostiarra.

Alfonso Ussía ( La Razón )

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