ETA Y LA AUTODETERMINACIÓN

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ETA Y LA AUTODETERMINACIÓN

ETA nació para fracturar España, no para acabar con Franco. Esa es la idea cardinal del pensamiento de Jaime Mayor Oreja, el político que ha transitado el territorio etarra con máximo conocimiento de la realidad y sin equivocarse. Los etarras siempre estuvieron convencidos de que el PNV carecía de capacidad real para el secesionismo y que los peneuvistas recogerían con entusiasmo las nueces pero que jamás derribarían el árbol.

Mayor Oreja no comparte la posición de los que consideran que “lo único importante es que Eta dejara de matar, que el fin justifica los medios y que la prevalencia de la mentira sobre la verdad es lo más eficaz”. De ahí los relatos absurdos que se están construyendo en torno a la disolución de la banda.

No es cierto que la democracia haya derrotado a Eta. Ha conseguido erradicar el crimen, pero los sectores proetarras -Bildu, Sortu, Batasuna…- están en el poder en docenas de pueblos y ciudades del País Vasco y de Navarra, mangoneando a su antojo. “Afirmo, por incómodo que sea -escribe Mayor Oreja- que Eta, como proyecto de ruptura, no solo no ha desaparecido sino que se ha extendido territorialmente, y está más presente que nunca en nuestra sociedad y en nuestro horizonte político y social a través de la autodeterminación como objetivo próximo”.

Ciertamente hemos superado la alarma de tantas amenazas acongojantes, entre ellas aquel cartel pegado en 1995 en las calles del País Vasco en el que, bajo una diana aparecían, entre otros, cuatro rostros destacados: los del Rey Juan CarlosFelipe GonzálezJosé María Aznar y el entonces director del ABC verdadero. Pero la modificación de la táctica no anula sino que reverdece la estrategia final. Lo que tratan los proetarras, así como los dirigentes prófugos de la Cataluña zarandeada por el secesionismo, es hacer legal lo que hoy es ilegal.

Aprovechándose de la ambición desmesurada de algunos y de los pasteleos de otros, el futuro se debate sobre planteamientos especialmente alarmantes y peligrosos. “La gravedad -según Mayor Oreja- radica en la potencia que adquiere la exigencia de la autodeterminación, del derecho a decidir, aunque se llame de otra manera, que exige previamente un cambio en la política penitenciaria y sobre todo un proceso de desdramatización de aquella reivindicación, que es a lo que vamos a asistir en los próximos tiempos”.

Luis María Anson ( El Mundo )