La desmemoria de los indecentes

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La desmemoria de los indecentes.

No me gusta hablar de indeseables porque pronunciar sus nombres es ayudar a que funcione el marketing y a situarles en un nivel de notoriedad, pero a veces no tengo más remedio que referirme a alguno  por su nombre propio, porque la memoria es frágil y la indecencia de quienes ayudando a blanquear su imagen, infinita.

El terrorista de ETA, Arnaldo Otegui, que comenzó a secuestra personas y a disparar contra ellas cuando era un jovencito y pertenecíaa ETA político militar, y al disolverse este grupo paso a ETA militar para continuar cometiendo delitos contra la vida de las personas, sigue siendo una persona indigno por mucho que se empeñen los nacionalistas vascos y catalanes en decir que es un caballero.

Lo ha acreditado a través de su trayectoria como delincuente y sigue mereciendo ese calificativo ahora que viste camisa blanca y se pasea por Barcelona donde los nacionalistas y sus compañeros poco aseados de la CUP le reciben como si sus manos no estuvieran manchadas de la sangre de los catalanes asesinados por ETA.

Otegui no es es como otros colegas de armas que pasaron por la cárcel, se arrepintieron, condenaron la violencia de ETA y pidieron perdón a las víctima por el daño que habían ocasionado con sus bombas o disparos en la nuca. Algunos de sus compañeros de fechorías han intentado reparar en alguna medida el daño causado, pero él se empecina en decir que condenar la violencia y pedir perdón no es necesario.

De todas formas los que me resultan más vomitivos son los Puigdemont, las Colau y los casposos de la CUP, porque aunque unos vayan de corbata y otros exhiban sus camisetas sudadas, todos coinciden en ser unos miserables por el desprecio con el que tratan a los catalanes asesinados por los colegas de Arnaldo Otegui, al que han recibido como si fuese una persona digna en el Parlamento de Cataluña. Menos mal que los parlamentarios del PP, del PSOE y de Ciudadanos denunciaron está presencia y se reunieron con las victimas.

Si algo se pide en honor de los muertos, de esos muertos asesinados por ETA, es memoria, dignidad y justicia, y los políticos catalanes deberían velar por esa memoria en vez de ciscarse en ella.

Una sociedad y un país que se olvida de sus víctimas asesinadas por una banda terrorista en la que sigue militando ideológicamente Analdo Otegui, y homenajea a su verdugo, está enferma.

Diego Armario

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