LA DESMEMORIA DE LA INDECENCIA

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LA DESMEMORIA DE LA INDECENCIA

La chavaleria de este país vive sin memoria porque en España hace años que dejó de estudiarse en los colegios todo lo que pudiera herir la sensibilidad de los hacedores de un mundo nuevo, en el que estarán excluidos hasta los muertos que estorben.

Es cierto que somos muy dados a resucitar a los personajes más innobles de nuestra historia para echarlos a pelear contra sus colegas de fechorías del otro bando, porque cada español tiene en una hornacina a su propio hijodeputa al que le reza, generación tras generación, para mantener viva la llama de las heridas fratricidas que nos hemos infligido desde Viriato hasta nuestros días.

Vivimos un minuto histórico en el que dependiendo del lugar en el que se viva, pazca o estudie,  cada ciudadano ignorará una parte de la historia de este país en el que, durante varias decenas de años de nuestra democracia, una banda terrorista puso bombas debajo de los coches y pego tiros en la nuca a varios centenares de ciudadanos españoles, de cualquier condición, edad o sexo.

Hoy se escenifica, como si se tratase de un acontecimiento que mereciese una celebración, la entrega de armas – no todas y seleccionadas- que utilizó ETA para asesinar ciudadanos, y mientras algunos se felicitan otros siguen llorando a sus muertos.

La expresión “me cagó en tus muertos” es la que más sentido histórico tiene en este país porque siempre hay alguien que hace algo merecedor de recibir ese insulto y por ende también existe un interlocutor sordo implicado, por activa por pasiva, en este ritual necrológico.

Yo no me felicito de un acto propagandístico del que son cómplices los pichas flojas morales de una España en caída libre en la que ya no hay nadie que sienta un mínimo de respeto por la decencia .

Somos un país tapavergüenzas que ha apostado por la  memoria selectiva y para conseguirlo ha decidido no mirarse al espejo.

Yo como he vivido muchos años y he visto un porrón de muertos que llevaban el copyright de ETA, hoy no quiero callarme porque el silencio cuando no es de respeto es cómplice y cobarde, dos calificativos que contrariamente a otros que sirven para exagerar, en este caso solo son descriptivos.

Diego Armario

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