Marcos Ana o la locura ideológica

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Marcos Ana o la locura ideológica

Se acuerdan de Pablo Iglesias ordenando a sus diputados ausentarse del minuto de silencio en recuerdo de Rita Baberá, ¿verdad? Pues bien. Sepan que ayer, cuando el asesino Marcos Ana -juzgado y condenado por participar en el asesinato de tres personas en 1936- ingresó en el hospital, Iglesias escribía, preocupado, en su cuenta de Twitter que Ana era “ejemplo de dignidad y orgullo para los demócratas”.

Cosas veredes… Pero es que Marcos Ana, convertido por la delirante “memoria histórica” zapateril en una especie de héroe de la libertad, es el mejor ejemplo del destructivo camino ideológico por el que transita la política española.

 El 17 de noviembre de 1962, las autoridades belgas denegaron la concesión del estatuto de refugiado a Fernando Macarro del Castillo, alias “Marcos Ana”, recién salido de la cárcel en España. Se le denegó la solicitud “a la vista de los documentos probatorios de los crímenes cometidos en Alcalá de Henares durante la guerra civil”. Quien lo dude puede consultar La Vanguardia del 18 de noviembre de aquel año, por ejemplo. Bélgica era entonces un país plenamente democrático que, por otro lado, acogía a no pocos exiliados políticos españoles (el socialista Wenceslao Carrillo, por ejemplo). Pero es que Macarro no era un exiliado político.

One Comment

  • xcraterh19

    07/07/2017 at 09:15

    Sigo diciendo que todos estos, cortados por el mismo patrón, es decir, descerebrados e incultos incluso de su propio dogma.
    Ese pobre hombre de la foto, tiene el brazo cambiado o es que no sabe dónde tiene la derecha o la izquierda, y en la actualidad eso les ocurre a gente joven, levantan el brazo derecho en vez del izquierdo incluso a políticos.

    El que piense que la coz y el martillo es un signo de democracia, que se vaya preparando, Venezuela quedará muy lejos, que se den una vuelta por las bibliotecas y lean a los autores a partir de 1950, se sorprenderán de los horrores del comunismo.

    Su bandera lleva signos satánicos, esa estrella de cinco puntas de color rojo y hay más, la mayoría ignora que las banderas están estudiadas al centímetro de tela, nada queda sin hacer.

    El cielo y el infierno no existen, Dios y Satanás tampoco, el bien y el mal está en nosotros, como todo lo intangible, el estado de bienestar o de malestar es nuestro, son el resultado de nuestros actos, pongamos las cosas en su sitio.

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