¡ NO EXAGEREN, SEÑORÍAS !

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¡ NO EXAGEREN, SEÑORÍAS !

Ver desde el extranjero este agosto lo que pasaba en España era un pasaporte para la depresión. Yo no conozco un caso de humillación a todo un país más repugnante y abyecto que el perpetrado en Barcelona contra las víctimas de la masacre islamista y contra todos los españoles, catalanes decentes incluidos. Hemos comprobado ad nauseam la vileza con que ha escupido a la solidaridad entre españoles, representada por el Rey, ese separatismo catalán oficial y oficioso, desde la alcaldesa de los bolardos sin poner al Trapero de las infinitas negligencias policiales, pasando por el Forn que divide a los muertos en catalanes y españoles y al Cocomocho, que llamó “miserable” a quien mezclara el prusés con el terrorismo para, de inmediato, sentar plaza de miserable.

Yo no he visto nunca a nadie, político ni policía, presumiendo de su capacidad para ser Estado independiente con 16 muertos delante, cuya muerte podía haberse evitado o no, nunca lo sabremos, pero sí sabemos que lo hicieron muy mal y lo ocultaron hasta después del alarde anti-español y pro-islamista de su manifestación. Allí, la horda que idolatra al Barça de Qatar insultaba al Rey por vender armas a Riad, cuando las armas de la masacre fueron una furgoneta, seis cuchillos, bombonas de butano, acetona y, tal vez, la política pro-musulmana del catalanismo. Pero durante la semana del odio a España y amor al islam se ha ocultado que los rambots de Trapero habían tenido un aviso belga sobre la peligrosidad del imam, un aviso americano sobre la inminencia de un atentado en las Ramblas y, sobre todo, una enorme explosión en un chalé okupado de Alcanar donde había cien bombonas de butano y cuando la juez dijo que podía ser indicio de terrorismo, los rambots contestaron: “No exagere, señoría”.

Al día siguiente morían 16 personas. Y los separatistas se felicitaban por matar rápido a los terroristas, incluido el último, desarmado e importante para investigar la célula. Presumían de imprevisión, gatillo fácil, nervios de papel e incapacidad de previsión en Ripoll, donde, según el diario islamófilo El País, los terroristas estaban tan integrados que hablaban “perfecto catalán de payés”. Y se reúnen las Cortes en agosto, tras la humillante manifestación y a un mes del referéndum y celebran un pleno sobre… Gürtel.

¡No exageren, señorías!

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )