OS HEMOS APLASTADO

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OS HEMOS APLASTADO

ETA ha sido derrotada y nosotros hemos ganado. No caben concesiones porque hasta el último segundo en que han podido hacernos daño nos lo han hecho. Sólo cabe la misericordia: pero por nosotros, no por ellos. Y si no lo aceptan no importa: iremos a buscarles y les borraros de la faz de la Tierra.

A ETA la derrotó Aznar cuando dejó de llamarla Grupo de Liberación Vasco, cuando entabló su alianza con Bush hijo y participamos en la guerra de Irak. La tan criticada y sensacional foto de las Azores fue el principio del final de ETA, su ahogo económico, que es como empiezan siempre a morir las cosas, que se concretó cuando los Estados Unidos dejaron de considerarla una banda rebelde y la pusieron en su lista negra.

La derrota política también la consiguió, en parte, Aznar, manteniéndose firme en su defensa de la libertad y sin hacer concesiones de ninguna clase ni en los gestos ni en el lenguaje. Pero fue Urkullu quien dejando atrás el pacto de Lizarra de Ibarretxe, situó al nacionalismo vasco en la correcta dirección y empujó al entorno político de los terroristas a la marginalidad. En 2013 le dijo a Duran i Lleida: “en CiU os equivocáis con Esquerra (lo de la CUP no estaba ni inventado). Para nosotros el PP no es el enemigo. El enemigo es Bildu y PP y PSOE son aquellos con los que pactamos dependiendo de la aritmética parlamentaria en Vitoria y en Madrid”.

La derrota militar hay que agradecerla infinitamente a nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, a los que cayeron y a los que nos han salvado con su acierto y profesionalidad de terribles atentados. Me parece que sintonizo con muchos españoles si digo que podría haber sido menos acomplejada nuestra gratitud y nuestro reconocimiento. Estamos igualmente en deuda con los ministros de Interior y sus colaboradores -mención especial para Rafael Vera, José Barrionuevo y el general Galindo- por su valentía, su sentido del deber y la paciencia que tuvieron con nuestra tantas veces mediocre y frívola incomprensión. Tampoco podemos olvidar que no habríamos ganado sin la inestimable ayuda de Francia, Estados Unidos e Israel.

Ni Otegui es un hacedor de paz ni el Estado les debe a los etarras ninguna salida o compensación política. Que administremos con magnanimidad nuestra victoria forma parte de lo inmensamente superiores que somos a vosotros, jamás de alguna prerrogativa vuestra, porque no tenéis ninguna. Os hemos aplastado como lo que sois, cucarachas asesinas, y ésta será para siempre vuestra única e irreversible escenografía.

Salvador Sostres ( ABC )

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