¡ PERO SI ESTÁN EN EL PODER !

gora

¡ PERO SI ESTÁN EN EL PODER !

El desmantelamiento de todas sus estructuras, anunciado por Eta a bomba y platillo, perdón, a bombo y platillo, es una excelente noticia. La disolución de la banda etarra significa la tranquilidad para muchas personas e instituciones. Se terminó la violencia armada y se acabaron los secuestros, aunque no la política secesionista ni la pretensión de instalar un Estado totalitario en el País Vasco.

No se arrepienten los etarras ni piden perdón. Se disuelven, claro, porque ya no necesitan coacciones ni secuestros para financiarse. Están en el poder. Controlan, directa o indirectamente, cerca de un centenar de ayuntamientos en las provincias vascongadas y en Navarra. Incluso han gobernado en San Sebastián. Y son tan honrados los etarras y los proetarras que nadie ha denunciado en ninguno de los Ayuntamientos en los que mangonean la menor prevaricación, ninguna licencia concedida a los afines, tampoco prebendas a los amiguetes, negocios turbios. Nada de nada. Han sido insólitamente ejemplares o quizá, quizá, nadie se ha atrevido a interponer una denuncia.

Jaime Mayor Oreja, que es el español que mejor conoce el territorio etarra, ha venido vaticinando desde hace treinta años, punto por punto, lo que iba a ocurrir. Ha acertado siempre. Sobre todo, desde que a Xavier Arzallus se le escapó un día la frase cínica y definitiva del árbol y las nueces.

Hoy, los proetarras, disponen de instrumentos de poder para financiarse y pelear por sus ambiciones separatistas y totalitarias. Hay que contar con que no cejarán en su empeño. Sería suicida bajar la guardia. Bienvenida la disolución de Eta. Elogio a la respuesta de varios dirigentes políticos que han denunciado el fondo de la maniobra y que no piensan hacer concesiones. Nada le debe el pueblo a Eta, nada tiene que agradecerle. Es al revés. El daño que la banda terrorista hizo a los españoles y a la imagen de España exige perseguir en el extranjero al último etarra criminal y esclarecer los tres centenares de atentados que permanecen irresueltos. Existe una tendencia generalizada a olvidar las pesadillas. Sería un error enviar al desván de la Historia la realidad de lo que Eta ha significado y de lo que significa. Los proetarras están dispuestos a proseguir la lucha desde las instituciones. Mejor es para todos ese camino sin violencia armada que no el de las bombas, el de la sangre sin fin que derramaban para terror del pueblo español.

Luis María Anson ( El Mundo )