TERUEL EXISTE, SÍ; LOS TRAIDORES Y VENDEPATRIAS, TAMBIÉN

¿Sabe Tomas Guitarte que los separatistas catalanes apoyados por el Partido Socialista catalán de Iceta mantienen secuestradas más de 100 obras artísticas y religiosas que robaron a Aragón y que se han apropiado las parroquias de Lérida?

¿Sabe Tomas Guitarte que el archivo de la Corona de Aragón, clave para descifrar la verdadera historia del Reino de Aragón y de las “Españas”, está en la práctica secuestrado por la Generalidad separatista de Cataluña?

¿Sabe Tomas Guitarte que el PSOE ha sido favorecedor de la agresión del separatismo catalán que implanta la lengua catalana en los colegios e instituciones de tierras aragonesas?

Teruel existe, claro que sí. Y existe la traición a España. Que es lo que acaba de perpetrar el diputado de las siglas “Teruel existe”, Tomás Guitarte, al  apoyar la investidura del gobierno socialcomunista y antiespañol de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Muchos percibimos con simpatía la irrupción en el Congreso de “Teruel existe”. Creíamos que representaba la natural reivindicación de una tierra de España asolada por la falta de financiación e infraestructuras consecuencia de los desequilibrios del pérfido y desigualador sistema autonómico. Los turolenses son leales a España, y no hay una gota de separatismo cundiendo por sus venas. Nada nos hacía pensar que “Teruel existe” podría doblegarse ante los destructores de la Nación española.

Pero sucedió lo inesperado. Tomás Guitarte se ha sumado al conglomerado de comunistas, terroristas vascos, separatistas y golpistas catalanes para dar su apoyo al profanador Pedro Sánchez.

No obstante este apoyo no es tan inverosímil si atendemos al hecho de que la empresa de Guitarte y su esposa -llamada “Arquilab S.L”- cobra directamente del socialismo, y lo hace por partida doble: 120 mil euros al año por alquilar un inmueble de 800 metros cuadrados en la ciudad de Valencia a la generalidad valenciana presidida por el socialista y catalanista Chimo Puig, y casi 300 mil por ejercer la dirección de las obras del nuevo hospital de Teruel adjudicadas por el gobierno socialista de la Comunidad de Aragón.

Tomás Guitarte, arquitecto, ha unido como tantos otros espabilados de España, su vida profesional, tal vez no demasiado afortunada, a la izquierda clientelar y nepótica que lo riega. Dando su voto de investidura a Pedro Sánchez cumple su parte del trato.

¡Qué bajeza moral! Pasear el noble nombre de una región de España cuna de nobleza y elegancia, junto al de Otegui, Rufian, Pablo Iglesias o Aitor Esteban.

Podríamos pensar que tal vez, en su ignorancia, Tomás Guitarte piensa que en España sólo se le saca algo al Estado alineándose con el separatismo chantajista y malote.  Para nada. Tomás Guitarte es un apesebrado de tomo y lomo que devuelve favores. Punto.

Este individuo ha puesto a Teruel bajo el irredento apetito expansionista del separatismo catalán. Ha aceptado sumarse al proyecto político de socialistas y separatistas que endiosa financieramente a País Vasco y Cataluña a base de empobrecer al resto de España que tendrá que pagar más impuestos y perder soberanía para regalar a Cataluña su Hacienda propia y a País Vasco la gestión de la Seguridad Social.

Cuando España ha sido fuerte, Teruel ha sido fuerte. Cuando España estuvo durante 39 años dentro de un régimen de unidad absoluta de los hombres y tierras de España con Franco, Teruel consiguió consultorios, becas estudiantiles para las familias humildes, líneas férreas y la riqueza regional derivada de la industrialización franquista como consecuencia del mineral de Hierro que se suministraba desde las minas turolenses de Ojos Negros a los Altos Hornos de Sagunto, desmantelados cuando Felipe González efectuó la eufemística “reconversión industrial”, verdadera destrucción industrial y económica.  Teruel avanzó con una España unida y fuerte y no lo siguió haciendo porque tras 1978 irrumpieron las Autonomías y los gobiernos traidores y vendepatrias.

Guitarte ha perdido la oportunidad de ser fiel a la madre Patria y se ha aliado con los rupturistas y los comunistas para arruinar a Teruel y a España.  No merece pasear el nombre de Teruel por ninguna plaza ni ninguna institución. Que la historia y sus conciudadanos le juzguen cómo merece.

José Miguel Pérez ( El Correo de Madrid )