TEZANOS, FUERA YA

Toda acción que haga uso de la máquina de la Administración para hacer propaganda del partido que gobierna es profundamente antidemocrática. Por eso las televisiones autonómicas -todas sin excepción botafumeiros del Gobierno de turno- constituyen una anomalía específicamente española, que desvirtúa el libre juego democrático al tratar de orientar desde el poder las decisiones electorales del pueblo.

Por eso resulta también imprescindible que los organismos públicos no sean tomados al asalto para convertirlos en arietes partidistas. Han de estar al servicio de España y de los españoles, y no sometidos a los intereses de unas siglas.

Una conclusión práctica de lo anterior: a estas horas, José Félix Tezanos Tortajada, militante del PSOE desde los años setenta y miembro de su Ejecutiva hasta junio, debería estar cesado como presidente del CIS por la flagrante manipulación en la encuesta sobre las elecciones andaluzas del pasado 14 de noviembre. Siendo el CIS el agente demoscópico con más medios y el que trabaja con las mayores muestras (4.895 entrevistas en su sondeo sobre Andalucía) son del todo punto inexplicables los garrafales fallos del estudio del centro que preside Tezanos. El CIS no dio una.

Un particular garabateando datos al albur en la servilleta de un bar no lo habría hecho peor. ¡Otorgó al PSOE 14 escaños más de los que obtuvo! Al PP le hurtó cuatro y dio a Podemos tres de más. A Vox, que logró doce, lo dejaba en uno. El CIS cuenta con excelentes técnicos y trabaja con universos muy representativos.

Por lo tanto, tan disparatada encuesta es inexplicable de no mediar un afán manipulador a favor del PSOE por parte de su presidente, un sociólogo que pasó directamente de la Ejecutiva de Sánchez al CIS. Desde que Tezanos ocupa el cargo ha venido distinguiéndose por sus sondeos de fantasía a favor de Sánchez, llegando a situarlo rumbo a la mayoría absoluta, cuando su trayectoria electoral real es un rosario de cataclismos en las urnas.

Por limpieza elemental, Tezanos tiene que irse o ser cesado (aunque con la ética de Sánchez lo segundo sea una quimera). Si actuó de buena fe, por incompetente. Si guisó la encuesta, por manipulador. Un abuso como el cometido en el CIS supondría un escándalo de primer orden en cualquier democracia más madura.

De hecho, en muchas ni siquiera se admite que el Estado haga sondeos electorales. Pero si la oposición y la ciudadanía no actúan, Tezanos continuará ahí, como un baldón que acredita que todavía no poseemos una democracia de alta calidad.

Luis Ventoso ( ABC )