THERESA MAY, UNA POLÍTICA HUNDIDA EN LA CIÉNAGA DEL BREXIT

La segunda mujer inquilina del Número 10 en la historia del Reino Unido renunció a las diez de la mañana del viernes, en un día de sol de esta estación tonificante que es la deliciosa primavera inglesa.

No supuso sorpresa alguna. Su partido se encuentra quebrado en dos por la herida europea, como la propia sociedad británica, y en sus casi tres años de mandato ha sido incapaz de desarrollar el Brexit. Theresa Mayanunció su adiós para el 7 de junio, tras aguantar 1.049 días en el cargo, muy lejos de las 4.224 jornadas de aquella «premier» con quien erróneamente quisieron compararla, Margaret Thatcher, cuyo temple nunca ha poseído.

En la ciénaga de Westminster, llena de arenas movedizas y donde la daga de la traición suelen empuñarla tus teóricos aliados, May solo ha logrado sobrevivir diez días más que el avinagrado Gordon Brown.

Los apodados «hombres de gris» de su propio partido le han señalado la puerta, como a Thatcher en 1990. Fiel a su aprecio por la moda, May, de 62 años, alta y de hueso largo, tímida y un poco desgarbada, eligió para el mal trago un elegante traje entre rojo y mostaza y unos zapatos negros, a juego con su tono anímico.

No era jornada para los mocasines de fantasía de Russell & Bromley, su imagen de marca.

Luis Ventoso ( ABC )