El resultado de las elecciones andaluzas como reflejo de atención nacional centra el debate en cuatro aspectos. El gran fracaso de la izquierda en lo que fue su corral. La fortaleza del Partido Popular y su dependencia de alianzas.

La constatación de que VOX ha llegado a su techo. Y el reforzamiento de la Monarquía, porque, aunque a sus representantes, primero a Juan Carlos I y ahora Felipe VI, les caen mejor los de izquierda, necesitan a los de centro y derecha para continuar en el puesto, cargo o bicoca. Primera lección que aprende la Niña.

De Andalucía a Madrid todo será previsible. El Partido Popular volverá, como siempre, para solucionar parte del desaguisado de un gobierno del PSOE, en esta ocasión, el presidido por Sánchez, persona algo menos estúpida que Zapatero, pero en la misma línea moral y cultural.

Así, pues, otro incapaz que vivirá del cuento en el Consejo de Estado, principal órgano consultivo del Gobierno, a cuyo dictamen recurre para tramitar un proyecto de ley o plantear un recurso ante el Tribunal Constitucional.

Se trata de una institución en la que los expresidentes del Gobierno tienen garantizado un puesto vitalicio, a razón de un sueldo de 100.000 euros al año, cuya labor les ocupa cinco minutos al año y en conversación telefónica, algunos actos institucionales, recepciones, comidas y cenas. Otra de las cosas urgentes que habría que reformar, porque seamos claros… ¿Qué consejos creen ustedes que pude dar Zapatero o Sánchez sobre asuntos de Estado?

    Engañada, pautada y proyectada contras sus necesidades e intereses, España fue arruinada por la otrora Comunidad Económica Europea, y ha venido siendo, como parte de la Unión Europea, el socio estúpido al que todos han engañado.

Prácticamente intervenida como consecuencia de nuestra deuda nacional, al dictado de poderes internacionales y sin plena soberanía sobre nuestros propios asuntos, resulta verdaderamente sarcástico que se oiga decir que somos “la quinta economía” de la UE y que no contemos para nada. La última prueba fue la vista (16 de junio) que los presidentes de Francia, Alemania e Italia hicieron a Ucrania con motivo de entrevistarse con el presidente Volodímir Zelenski.

    España tiene un enorme reto en el que se decide su futuro como nación. Es un desafío vital para un país invadido por una extranjería de todas las razas y culturas, que pone a prueba nuestra propia sociología social y cultural. Incapaz de producir su propia alimentación, crisis alimentaria que la guerra en Ucrania ha evidenciado. Dependiente energéticamente.

Ocupando el primer puesto de la UE en fracaso escolar y a la cola en la formación de nuestra población activa, lo que lastra nuestro progreso económico. Descolgada en innovación tecnológica frente al resto de los países de Europa y del mundo.

Pendiente de poner en marcha un plan hidrológico, paralizado hasta ayer por las supuestas competencias autonómicas sobre los ríos Guadalquivir y Duero. Quemada por los cuatro costados, a cuyos pirómanos se les pone una simple multa. Y con un turismo que ya no encuentra camareros, anclado en la sueca que viene a fornicar y el obrero inglés que viene a mamarse hasta las trancas.

    ¿Tiene España proyecto de futuro más allá de Juanma?

    Más aún, ¿lo tiene con VOX?  Pues, a lo que parece y según lo publicado el 24 de mayo, mejor sería que desconfiáramos a tenor del rechazó que al unísono, PSOE, PP y VOX han hecho de crear una comisión de investigación sobre las cloacas del Estado. Es decir, sobre la corrupción de España a todos los niveles.

Pablo Gasco de la Rocha ( El Correo de España )