TIMANDO A ERREJÓN

Conviene recordar que todos aquellos líos de Vistalegre se montaron porque Pablo Iglesias se negó a aceptar lo que ahora quiere imponerle a Íñigo Errejón. Podemos es un partido indisimuladamente mesiánico, en su organización y en su estética, como demuestra la correlación que existe entre la cercanía personal con el líder y la prosperidad del dirigente. A mayor intimidad, mayores responsabilidades, como corresponde a una formación que ha impregnado todo su mensaje de esa lírica espesa del amor, el cariño y lo sexy. Pablo Iglesias pertenece a un linaje político que confunde al gobernante con un padre. No hay nada más aterrador que un político que habla de amor.

Lo que hace imposible la redención de Íñigo no fue la disidencia sino que tenía razón. El pacto con IU arruinó la estrategia populista del Podemos original, que consistía en una maniobra básica pero eficaz de camuflaje y que se basaba en un diagnóstico sencillo: en España puede haber mucho cabreado pero no hay cinco millones de comunistas. El triunfo de Iglesias supuso la derrota del partido. Esta es una lección que tampoco ha aprendido el PSOE. Los partidos se parecen tan poco a la sociedad que quieren representar que hay arrolladoras victorias internas de las que resultan épicas catástrofes.

A Errejón le han prometido la Comunidad de Madrid y en su circunstancia cualquiera sospecharía que lo que le están preparando no es una entronización sino un entierro. Liderar una lista ajena es vivir cercado. Nadie lo sabe mejor que Iglesias, que en su día prometió dimitir antes que someterse a semejante tortura política. Si Íñigo es tan listo como se cree, ya sabrá a estas alturas que el azar ha acudido en auxilio del aparato. El niño de la beca tiene imposible explotar el caso Cifuentes. Vivirá sometido por el dinero cobrado de la Universidad de Málaga y por su posterior inhabilitación, y el día que más convenga el fuego amigo apuntará a aquella investigación maldita.

En la persecución pablista de Errejón hay una constante: la humillación. Es un arte que Podemos tiene bastante perfeccionado y que da una idea de cómo sería vivir bajo su hegemonía. Errejón vive sometido a un escarnio permanente y sutil, a veces degenerado en mofa, cuyo ejemplo más nítido es aquel #Iñigoasíno que le amargó la Nochebuena de 2016. En la trampa madrileña no ha faltado la humillación pues si ya debe de ser duro considerarte estafado cuando te crees tan inteligente, que quien te estafe sea Ramón Espinar es para no levantar cabeza jamás.

Rafa LaTorre ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor