No tiene otro sentido. Nadie se conoce que después de armarse hasta los dientes no devore a detalladas a su vecino o al primero que pasare por allí y le molestara sin molestarle, para robarle su dinero, su terreno o lo que sea menester.

El prepotente lo tiene en la cabeza y terminará ejecutando su aberración; la oportunidad, surgirá, es cosa de tiempo. De lo contrario tendría que deshacer sus arsenales porque el simple mantenimiento en estado operativo cuesta un pastizal y eso no lo va a hacer; no tiene otra que armar una guerra y evitar la caducidad de sus productos. Lo mismo que hizo Putin, invadiendo a sus vecinos de Ucrania, antes Crimea, etc., hará el sultán marroquí con España, en momento que pueda; por algo se rearma, pensado en Canarias y Ceuta y Melilla.

¿Para qué Marruecos se rearma hasta los dientes? Pues España en la inopia,  cada vez más débil y disminuida, gracias a sus enemigos interiores en el gobierno, será presa fácil para el pícaro moro que sabe cuando hay que atacar, y tras conquistar nuestras islas y las ciudades autónomas, saltará a Andalucía como un mono.

Las armas de guerra no tienen otro fin y el que las adquiere, lo mismo. Así sucede desde la quijada de un burro de Caín. Cuando una nación cae en esta debilidad manifiesta sin pintar nada en la escena internacional, y la nación de al lado se rearma, que no espere otra cosa que la invasión. La tentación de Marruecos que es enemigo exterior de España, es muy fuerte.

Y si no nos invaden los comunistas (cosa ya iniciada) lo será por los islamistas que son silenciosas y cortan cabezas que es un primor sin que se escuche un solo tiro. España dejará de existir para finalizar tantos siglos de decadencia que empezó con Felipe IV, rey imbuido en una desenfrenada vida sexual.

Los nuevos rojos de hoy -véase Margarita Robles que tiembla como un flan ante lo de Putin- quisieron quitar el ministerio de Defensa, y no puede estar más desatendido por quienes hacen tanto daño, sueltan todos los días a los asesinos de ETA que hunden a España, entre todos hasta que ya no tenga ni el nombre. ¿Qué porvenir vamos a tener entre los enemigos interiores y los exteriores? Estos no quieren armas en España, si no que sea atracada sin tener con qué defenderse.

El comunismo que usa España para entrar en Europa se juntará con el de Putin, que viene del este, y recuerda cuando gritaban en España, Viva Rusia, y los agentes de Stalin se hinchaban a matar españoles ya que aunque venían por un bando también fueron presas de Stalin, los mismos de su cuerda.

Llevaron hasta el oro del Banco de España, robaron todo lo que había que robar,  gobernando los socialistas y parece que aún no quedaron conformes. Los rusos querían matar españoles sin importarles del bando que fueran, porque lo primero que querían era mandar en España.

Lo mismo que los marroquíes que trajo Franco de mercenarios sólo querían matar españoles sin mirar si eran del bando que les pagaba o de los otros porque les daba lo mismo. Cuando odian a España van todos los que la habitan, el que entre ellos anden a palos no tiene la menor importancia, y solo importa el poder y el dinero.

Las guerras tiene eso, que se mira mucho el dinero y todo lo demás sirve de poco. Se ofuscan en matar porque cada vida tiene un precio, y mientras más maten, más cobran, aunque al final, engañados no cobren nada.

Las guerras se ganan con tres cosas: con dinero, con dinero y con dinero, decía  Napoleón. Lo mismo que los socialistas que no se hartan de dinero como arma más válida para su revolución, terminarán por utilizar su armamento, bajo su ideología que al final no les importará frente al poder absoluto, totalitario y de pensamiento único.

Para ello tiene preparado la ley de seguridad nacional en la que todos seremos propiedad del Estado en cuerpo y alma, y todos los bienes nos serán arrebatados con cualquier disculpa de Sánchez, para conseguir el poder único y blindarse en él. Por supuesto de la democracia y estado de derecho y libertades, ya no quedará ni la sombra. Todo lo más una falsa e hipócrita sombra de lo que pudo haber sido y no fue.

El progreso de los que se llaman progresistas no tiene otro objetivo que rearmarse para terminar utilizando sus armas como hace Putin. En este caso, aún mucho peor: para matar a la mitad de los españoles que les estorban. Putin amenaza con las armas nucleares y que terminará utilizando en cuanto se vea entre la espada y la pared.

Prepara el botón nuclear y si tiene que morir él no le importará llevarse media humanidad. Con su orgullo herido es la bestia más peligrosa. Cuando su país le reproche que lo ha dejado en la miseria, y se levante hambriento contra él, puede tener la peor salida.

Aliado con el chino Xi Jinping el comunista más poderoso de la tierra, aliado a su vez del Foro de Davos del que es presidente, y amigo de los más poderosos que convertirán a los humanos en corderos, que comerán alfalfa; reducidos a animales, para no dar problemas. A Putin no le va a importar nada matar a seres humanos como moscas, es un terrorista despiadado de la KGB, y está acostumbrado a asesinar ante el mínimo estorbo.

Pedro Sánchez chupando cámara, no quiere más que una disculpa el ególatra, decía de Putin que en Rusia metían a la oposición en la cárcel. Pues lo mismo que vas a hacer tú en cuanto pongas a funcionar esa ley de seguridad nacional. So cínico. Corre hoy un chiste en whatsApp, con una doble foto de Putin y Sánchez hablando por teléfono en la que Putin dice a Sánchez: Vamos a destruir España. A lo que Sánchez responde: ja, ja,ja. ¡Llegas tarde chavalote!

Efectivamente los progresistas que son en realidad todo lo contrario a lo que dicen ser, se ahogarán en su propia mentira y les pasará lo que al rey Midas. Pero la letal aventura costará miles de vidas inocentes.  Los socialistas siempre preparan el campo a los comunistas y ya se acabaron las contemplaciones en el reino de la muerte donde la mayoría mueren de hambre y desatención. Peor estado ya no cabe imaginar.

Los burgueses nos venderán la cuerda con la que los ahorcaremos, dijeron la otra vez que engañando en todo no les pagaron ni la cuerda.

Lenin, Stalin y ahora Putin, reconstruyendo la madre Rusia, son los jefes históricos del imperio comunista, antes de los Zares a los que asaltaron en su casa y asesinaron hasta el perro.

Fígaro ( El Correo de España )