La ANC, a pesar de la experiencia infecto-contagiosa de la pasada  manifestación feminazi del 8 de marzo en Madrid que ha llevado a la capital a una situación sanitaria crítica, no obstante a día de hoy frenada y estabilizada gracias a los arrestos de Díaz Ayuso, pretende reunir a más de 50.000 personas en las calles y en plena segunda oleada del cononavirus.

Cuenta la ANC con el amparo y protección del Govern de JxCat y Esquerra que ha dejado bien claras sus intenciones y ya ha eximido esta nueva manifestación de la Diada de las severas restricciones que lleva aplicando en Cataluña, especialmente en el área metropolitana de Barcelona (La Razón, 7/09/2020).

Por una vez, el Govern pone sus miras en lo que de verdad es sustancial para la sociedad catalana, apoyar una vez más un día de exaltación de los parabienes de la independencia. Las restricciones sanitarias pueden esperar unas horas, las que dure esa marcha de esteladas por las calles de Barcelona, la que pronto será una gran nación si Sánchez es reelegido. Barcelona lucero de Europa, motor de Occidente.

Sí a la Diada, una Diada sin mascarillas, sin duda otra imposición dictatorial del gobierno de Madrid, porque Madrid urbe es capital de Madrid región y en ese territorio debieran quedar sus órdenes y restricciones de todo tipo, máxime las de índole política, punto.

La tradición y la lucha por la independencia no pueden verse frenadas, ni mucho menos interrumpidas en su gran día de fiesta reivindicativa, la Diada, la hermosa Diada, día de los días. Ningún virus, ningún agente infeccioso va a deslucir el día más grande de la nación catalana. Sí a la Diada, sí con mayúsculas, sí a gritar en las calles, a abrazanos y besarnos en una gran fiesta entre hermanos independentistas, los mismos que liberarán estas tierras de ese yugo opresor que dura siglos.

Cataluña viene siendo desnaturalizada durante siglos por un modo de vida que es opuesto a su potencial humano, a su capacidad creativa en el mundo de las artes, a sus dotes de nación emprendedora y mercantil a manos ahora de una nueva burguesía podemita en su esencia, nuevos ricos con varias curiosas denominaciones políticas en la práctica, esos nombres tan originales y sin parangón que exhiben sus agrupaciones o comparsas políticas, los mismos que llegan a Madrid con la mano extendida y regresan a tierra indepe con la bolsa llena, esa bolsa que sona y sona.

Ningún virus, ningún miedo lanzado desde Madrid, ninguna tasa de contagio arbitraria y de connotaciones políticas anti independentistas podrá frenar el día de mayor gloria para todo catalán de pedigrí.

Llega la Diada, hermanos de sangre, todos a la calle. Nuestras vidas bien valen para señalar la senda de la libertad a nuestros hijos. Demos ejemplo a España, a Europa y al Mundo de cómo una gran nación se inmola por sus ideales ¿Qué es Cataluña sin ideales cuando pronto le faltará Messi?

Diada, bendita Diada que cada año nos recuerdas qué gran nación está al nacer al sur de Europa, que gran país abre su puerto capitalino al Mediterráneo, mar de Cataluña, que gran comunidad de europeos de una nueva raza, líderes del progreso de Occidente y promotores de un nuevo orden geopolítico, está por llegar.

Todos a la calle, sin mascarillas, prestos a recibir los besos entre hermanos, deseosos de sentir ese calor humano que echamos tanto de menos durante casi un año de espera hasta encontranos otra vez.

Sí a la Diada, que no falte nadie, sin mascarillas.

José R. Barrios ( El Correo de España )