Nos encontramos estos días con que hay varias manifestaciones a lo largo de la semana, pero todas son sectoriales, donde si se analizan profundamente, así las cosas nos separan mucho mas que nos unen. Y cuando hablo así en plural, me refiero al pueblo español en su conjunto sin diferencias de ningún tipo. Ni sociales, ni ideológicas ni territoriales ni económicas.
La cuestión es que aquí cada uno defiende lo suyo. Todos se manifiestan y ninguno pide la unión del todo el pueblo. Se pide la participación de todos para sumar y conseguir reivindicaciones personales o particulares pero no intereses generales. Y se apela a la sensibilidad del pueblo español, diciendo ademas, que, esas reivindicaciones particulares son de interés para todos. Y cierto es, pero si todos fuéramos a una como fuente ovejuna. Y no es el caso.
La TV,s siguen haciendo su trabajo, divulgando con énfasis aquellos actos o manifestaciones que solo apelan a intereses particulares, para que todo parezca una verdadera acción de protesta, cuando al final todos sabemos que no lo es. Cuando en realidad el problema es España y su sistema y modelo de gobierno. El modelo productivo o ya quizás…, que España ya no aguanta mas la situación actual.
Y es que cuando hablamos de sistema, o cuando lo mencionamos, nos referimos al sistema de gobierno actual y todas sus formas en todas las estructuras del estado. Es decir, al sistema caduco y putrefacto que ya esta agotado y que es necesario cambiar si queremos sobrevivir como nación pues ya esta visto que, esta situación solo beneficia algunos.
Volviendo al asunto de antes y de esta columna de esta semana, la realidad es que cada parcela defendida ( la policial, la agropecuaria o la del metal), puede ser sujeta y susceptible de ser atacada otra vez mientras el sistema del que hablamos sea el mismo.
Por muchos acuerdos conseguidos, por muchas prebendas recibidas o promesas a puertas cerradas firmadas. Y es que vivimos en la paradoja absoluta de una nación dividida; policías contra trabajadores del metal y policías contra el gobierno que a su vez exigen mejores derechos. Así que…al final, quien lleva razón?
Y al final, toda esta actitud, este circo, esta anarquía social, le interesa al sistema. Y así podríamos seguir sin parar, y hablar de las  TV,s que defienden este escenario, convirtiéndose así en cierto modo en un…traidor social verdad?
Habrá tiempo sin duda de señalarlos algún día.
Ignacio Vega ( El Correo de España )