TOMAR EL INFIERNO…DESDE GALAPAGAR

Parecen lejanos, casi remotos, aquellos tiempos en los que Iglesias se proponía «tomar el cielo al asalto» desde Vistalegre. Apenas hace cinco años de aquello y ayer, cautiva de su propia gran debilidad, la formación morada hocicaba ante Íñigo Errejón, que de repente hasta parece un líder hecho y derecho. Ahora Podemos transige con negociar unas migajas en su lista a la Comunidad de Madrid.

En solo una semana, aquel «becario black» pasa de ser el último traidor («Íñigo no es Manuela») a ser «un aliado», un interlocutor perfecto para crear «una confluencia lo más amplia posible». Pablo Iglesias mide sus fracasos de liderazgo por confluencia alumbrada, de tal forma que su poder real sobre el populismo de izquierdas va menguando y ya no le hacen caso ni en Cataluña, ni en Andalucía, ni en Galicia, ni en Madrid, ni en la Comunidad Valenciana, confluencias estas que se han ido proclamando independientes de aquel líder surgido en el mitin de Sol, junto a las napolitanas de «La Mallorquina».

Reunido de urgencia, el Consejo Ciudadano Estatal podemita acordó tirar la toalla frente a Errejón, ¡ese estadista!, en una reunión celebrada tan a puerta cerrada que ni siquiera permitieron tomar imágenes a los medios, en lo que supone otro ejemplo de cómo Podemos ha «vivificado» la escena política española aportando luz y taquígrafos, levantando las alfombras y abriendo las ventanas. Ayer, apagón total, que no se escuche el zumbido de las bofetadas y cómo silban los cuchillos entre los asistentes.

Ahora mismo, Errejón parece que tiene más poder que todo el aparato de Podemos, cuyo ¿líder? no considera oportuno pilotar a pie de obra tan tremenda crisis y se limita a enviar mensajes por las redes sociales y a intervenir por videoconferencia, entre biberón y biberón, imaginamos.

Ni con plasma… Ante la ausencia de Errejón, un gracioso llevó ayer un Íñigo de cartón y lo plantó en la puerta de la reunión, metáfora de este disparate y de la extrema debilidad del movimiento, pues al final esa cartulina doblegó al Consejo Ciudadano podemita.

En solo cinco años hemos pasado de ¡tomar el cielo al asalto! en Vistalegre, a aterrizar abruptamente en el infierno, haciéndose fuertes en él. Eso sí, desde el chalé de Galapagar, donde las penas quizá parezcan menos penas que en aquel pisito de cincuenta metros de Vallecas.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor