Lo cierto es que desde que comenzó la pandemia en España los tontos salen de debajo de las piedras y a miles.

El primero en hacer su aparición fue el Dr. Simón para decirnos, sin pestañear, que esto del virus no era nada, todo lo más algún caso. Llevamos un exceso de mortalidad en España desde que nos insultó con semejante afirmación, superior a los 80.000 fallecidos.

A él le acompaña un tal Illa, a la postre Ministro de Sanidad. Tan tonto es que no cesó al primer tonto cuando falleció el primer sanitario víctima de la covid, aunque solo hubiera sido para no ser corresponsable de sus errores.

Como entre tontos anda el juego no podemos olvidarnos de Sánchez, el de la nueva normalidad, que nos mandó a disfrutar de las vacaciones de verano generando la segunda oleada y sus letales consecuencias. A su lado tendríamos que decir que tiene otro tonto, su vicepresidente, el de la coleta. Pues no, este de tonto no tiene un pelo, más bien es un listillo que ha conseguido, para desgracia de España entera, pasar desapercibido aun siendo responsable de la política de mayores.

No quiero dejar Madrid sin recordar a otra tonta. Esta tonta ha conseguido en esta tercera ola una incidencia acumulada de 627 casos y a la vez la menor tasa de vacunación del país. Y como suele ocurrir, va de gallito por la vida dejando, eso sí, su particular reguero de destrucción.

En las regiones, ¿será por tontos? Un auténtico calvario ya que rivalizan entre ellos para ser el peor. El presidente de Extremadura nos castiga la inteligencia diciendo que retrasa la vacunación por no estar seguro de su eficacia, haciendo gala de su condición de médico, eso sí forense, ustedes me entienden. La consecuencia de su gestión, la Comunidad con mayor incidencia acumulada.

El de Andalucía ahora lidera la exigencia de confinamiento en todo el país cuando hace meses lo criticó con más saña que un tonto y ha permitido unas vacaciones de Navidad light.

Y es que es de auténticos y soberanos tontos contar con el conocimiento y las recomendaciones de los expertos y su profecía sobre lo que ocurriría con el black friday, el puente de la Inmaculada y las Navidades. Pues no lo evitaron provocando una tercera oleada con más de 38.000 casos y 200 fallecidos en un solo día.

Si con la Sanidad son tontos con Filomena tontos de remate, todos, no se libra ni uno. Es que los meteorólogos lo decían, nos advertían hasta nuestros móviles, que nos machacaban día a día, durante 10 días con que venía la nevada del siglo y el frío extremo. Ellos, los tontos, debe ser que no leen cosas del tiempo. Pues llegó la advertida Filomena y se comienzan a aplicar medidas cuando España entera está colapsada, especialmente Madrid.

Para justificar su incompetencia, lo que hacen los tontos ¿qué es? Empezar a reprocharse entre ellos, esta vez con que si se declara o no el estado de emergencia.

El problema es que los tontos trabajan poco y se las ingenian para escaquearse y no responden de nada, ni ante nadie y se protegen entre ellos. Sobrepasados por los acontecimientos apuntan a la vacuna como el salvavidas de las consecuencias de su incompetencia y si de paso nos salvamos los demás de su letal gestión pues a apuntarse el tanto. Pues no es así, “so tontos”.

Vacuna sí y rápidamente, pero junto a ella confinamiento extremo y duradero para salvar de paso la economía. Eso sí, dando ejemplo, incluidos los novios esquiadores.

Termino. Si vosotros sois tontos no nos hagáis pasar por tontos a los demás, aunque quizás lo seamos y por eso os hemos puesto donde estáis.

Carlos Navarro Arribas ( El Correo de España )