Esa pareja siniestra, en el doble sentido, montada en la «superioridad moral de la izquierda», se creía dueña de España y los españoles, tras haber prohibido al Rey viajar a Barcelona, controlar ambas Cámaras con el gobierno Frankenstein y tener al PP amarrado con las bravatas de Vox y la inconsistencias de Ciudadanos.

Pero, amigo, la Justicia les ha salido al paso. Un juez ha pedido al Tribunal Supremo que investigue a Iglesias por robo, revelación de secretos, denuncia falsa y simulación de delito. Mientras el Tribunal Superior de Madrid ha tumbado el cierre de la capital impuesta por el Gobierno Sánchez por no tener suficientes garantías legales.

Como no soy como ellos, a los que basta no ya un procesamiento sino una denuncia para acusar, serán inocentes para mí mientras no sean declarados culpables, por lo que me ocupo de otro asunto.

Las cuentas de Sánchez semejan las de la lechera o las del Gran Capitán, aunque las de éste eran más creíbles tras sus victorias contra los franceses en Italia. Mientras las de Sánchez consisten en apalear millones sobre la crisis, como si el dinero «no tuviera dueño», como dijo su vicepresidenta primera, un as en economía.

O como Zapatero en 2008, que se gastó todo el dinero de la hucha en rotondas, pero ahora, a lo bestia. Los próximos Presupuestos alcanzan los 196.097 millones de euros, un récord histórico, con una caída del PIB del 11,3 por ciento, que elevará el paro al 17,1, desde el 14,1 del año pasado. Sus ministras de Economía y Hacienda, encargadas de cocinarlo quieren subsanarlo con un subidón del PIB el que viene del 9,8 por ciento y una bajada del paro al 16,3.

¿Saben ustedes en qué transformó esa enorme deuda, paro, desplome del PIB nuestro ínclito presidente? Pues se plantó ante las cámaras para anunciarnos, como el prestidigitador saca el conejo de la chistera, que los 72.000 millones de euros a invertir crearán 800.000 puestos de trabajo en los próximos tres años. O sea, en 2024. Sin molestarse en decirnos cómo vamos a vivir hasta entonces.

Ni, menos, que esos 800.000 puestos de trabajo no compensan los perdidos el último año. Así se las gasta el que pide unidad y pacta con quienes quieren descuartizar España.

Aparte de que las cifras que nos da son poco fiables. Empezando porque incluyen parte de los fondos de reconstrucción europeos que se suponen vamos a recibir, pero no están aprobados y ni siquiera presentados a Bruselas, donde se nos ha advertido que no serán como las ayudas anteriores, que se enviaba el dinero y si te he visto, no me acuerdo.

Esta vez van a examinar que cumplan las condiciones de modernizar nuestra economía, productividad, pensiones e informatización, y no acaben en el bolsillo de algunos. Luego, porque no sabemos cómo evolucionará la pandemia. Si los cálculos futuros sobre ella son como los pasados, vamos listos pues no han acertado ni una sola vez.

Y, por último, porque sabemos que la única forma de acertar con Pedro Sánchez es escucharle y esperar lo contrario de lo que ha dicho.

José María Carrascal ( ABC )

viñeta de Agustín Muro