Inflación disparada, desgobierno en Moncloa e incertidumbre internacional; ¿qué podía salir mal?

 Vivimos uno de los momentos más difíciles de nuestra historia reciente. La inflación desbocada en el 7,6% como muchos españoles no han visto nunca. Somos un 7,6% más pobres. Cobramos lo mismo pero podemos comprar menos. Se llama ‘ilusión monetaria’ y diluye ese efecto pobreza real.

Pero no es el único de nuestros males. La economía está estancada. El frenazo de la pandemia no se ha recuperado. Somos la única economía OCDE en no recuperar los niveles prepandemia. En parte porque somos una economía muy ligada a los servicios. Y en parte también porque sufrimos el peor gobierno en décadas; el peor gobierno en el peor momento.

Mucha de nuestra economía era zombie; llegó la pandemia y la mantuvimos con la respiración artificial de los ICOs y los ERTEs. Esas empresas zombies no han quebrado porque el gobierno legislativamente no lo permitió, pero estaban en estado comatoso. Y cuando algunos empiezan a salir del túnel, llega la invasión rusa en Ucrania, el crecimiento de los precios energéticos y la puntilla para muchos negocios.

La flota pesquera permanece amarrada a puerto; a estos precios del combustible, no les compensa salir a faenar. La construcción podría parar en un par de semanas por la espiral inflacionista de los precios de los materiales. El campo se manifiesta este domingo porque ya no puede seguir trabajando a pérdidas. Y el transporte lleva días en huelga amenazando a la cadena de suministros, la viabilidad de la industria y el riesgo de desabastecimiento en leche e incluso en medicinas.

¿Qué hace el gobierno? Primera estrategia: reunirse con supuestos interlocutores que no representan a nadie. Intento fallido. Segunda estrategia: el presidente se hace un ‘Willy Fog’ y da varias vueltas al mundo para reunirse con líderes europeos para tratar de alcanzar un acuerdo en el Consejo Europeo de los próximos 24 y 25 de marzo. Tarde lo fía. Sirve para la foto. Pero el incendio continúa en casa.

Lo último es acusar a los camioneros huelguistas de ultraderechistas. ¡Fachas! ¿Cómo no se les había ocurrido antes? El insulto ha encendido todavía más los ánimos. ¿Es que no entienden que la gente manifieste su desesperación cuando ya no puede más?, ¿es que no entienden que la paciencia tiene un límite y los colchones no son eternos?, ¿es que no ven que la mayoría de nuestros socios europeos ya han tomado medidas mientras que el ‘cambiacolchones’ se encuentra de gira europea y de ‘reality show’?

Para colmo, los camioneros huelguistas aprovechan la impunidad que les otorga la despenalización de los llamados ‘piquetes informativos’. A lo mejor el gobierno se ha dado cuenta que desempoderar a la policía no es tan buena idea y que la Ley de Seguridad Ciudadana es un grave error. ¿Quién apagará el incendio si la policía está maniatada? No hay bien que por mal no venga.

El anzuelo del pescador

  • Europa, dispuesta a cortar el grifo. La UE estaría dispuesta a congelar las importaciones de gas ruso. La decisión supondría un mazazo económico para Rusia pero también para la UE, especialmente para Alemania que se vería obligada a pagar mucho más por su factura energética alternativa.
  • Defensa, idiota, defensa. Nuestro ministro de Exterior, José Manuel Albares, dice ahora que el papel que España juegue en el mundo pasa por «una Defensa de altura». No era la economía, idiota, era la Defensa. Lo descubrió Alemania y nosotros descubrimos tarde y mal que no era un «gasto superfluo».
  • Los españoles, los más solidarios. Los españoles somos los europeos más solidarios con Ucrania y también los que más apoyamos el ingreso de Ucrania en la UE.

Luis Losada Pescador  ( El Correo de España )