TORRA, CARNE DE PRESIDIO

Quim Torra, marioneta dócil del prófugo Carlos Puigdemont, se ha instalado en el borde del precipicio anticonstitucional y brinca sobre sus escollos en permanente actitud de desafío contra la mayoría de los catalanes que no piensan como él, contra el resto de los españoles y contra el Estado de Derecho. Su desprecio por España no conoce límites. Ha escrito que los españoles son “carroñeros, víboras, hienas, bestias con forma humana y una tara en el ADN”.

Torra ha defendido sumisamente todo lo que ha llevado a la fuga a algunos dirigentes catalanes y a la cárcel a otros. Se ha mofado con regocijo inextinguible de Pedro Sánchez. Ha agredido a Felipe VI, Conde de Barcelona y Rey de todos los catalanes. Ha restablecido con el mayor cinismo lo que se anuló al aplicarse el artículo 155 de la Constitución. Han recuperado sus puestos los secesionistas destituidos, se han reconstruido los canales de propaganda, reabierto las embajadas, embadurnado las calles y los edificios catalanes con simbología separatista, mientras 35.000 millones de euros en depósitos se han fugado de Cataluña, se ha derrumbado el crédito y más de cuatro mil empresas han abandonado el territorio catalán.

Objetivamente los constitucionalistas están peor ahora que antes de que se aplicara el 155. La distensión y la negociación que propugna el Gobierno Sánchez es una farsa. Se puede negociar sobre la política de sanidad, de educación o de seguridad, pero no sobre la aceptación de un golpe de Estado. Sabe Torra, el racista, el títere manejado por Puigdemont, que Sánchez necesita los votos de los secesionistas catalanes para cualquier proyecto que pretenda aprobar en el Congreso de los Diputados. El presidente del Gobierno está en sus manos y juega con él a placer, desde la provocación y la chulería hasta el desdén y el ninguneo.

Mientras pueda, Torra bordeará el delito, procurando no deslizarse en él porque la cárcel le atemoriza. Pero es carne de prisión. Belloch, el que fue gran ministro de González, lo ha dicho con claridad: «La situación en Cataluña no tiene otro tratamiento que la Guardia Civil y los jueces». En lugar de tantas contemplaciones y tantas indecencias, lo que hace falta es poner cuanto antes a Quim Torra a disposición de la Justicia. Hay que denunciarle en lugar de bailarle el agua o esconder como el avestruz la cabeza en la madriguera monclovita.

Luis María Anson ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor