TORRA DECLARA LA GUERRA AL REY, EL GOBIERNO MIRA A OTRO LADO

La Generalitat rompió ayer relaciones con la Corona ante la pasividad del Gobierno. Aprovechando la visita del Rey a Tarragona para inaugurar los Juegos Mediterráneos, Quim Torra anunció que no volverá a invitar a ningún miembro de la Casa Real a un acto organizado por el Govern, se manifestó contra el Felipe VI junto a la ANC y Òmnium y recriminó al Monarca «enviar a la Policía a apalizar catalanes el 1-O», haciéndole entrega de un libro y un informe del defensor del pueblo catalán «sobre la violencia policial en el referéndum». Tras el pulso planteado al jefe del Estado, el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez únicamente consideró que el president «no representa a la totalidad de Cataluña».

Torra culminó así una jugada cuidadosamente madurada a lo largo de la semana y que el jueves acabó de perfilar en Berlín junto a Carles Puigdemont, ideólogo de la encerrona al Monarca.

Después de tres días amagando con plantar a Felipe VI, Torra compareció ayer en el Palau de la Generalitat para comunicar que, finalmente, sí acompañaría al Rey en la ceremonia de inauguración de los Juegos Mediterráneos. Pero, lejos de presentar su decisión como una marcha atrás, como una rectificación forzosa, el presidente de la Generalitat dio por iniciado un enfrentamiento institucional con la Corona que se propone mantener hasta que Felipe VI «pida perdón por dar cobertura y apoyo a la represión contra más de dos millones de catalanes» durante la celebración del referéndum unilateral de independencia. «No ahuyentarán al president y al Govern del país de nuestra casa. El Monarca no condicionará nuestras decisiones. En Cataluña mandan los catalanes», clamó Torra con rotunda solemnidad.

El jefe del Ejecutivo catalán sigue intentando que Felipe VI se retracte por haberse dirigido a los españoles el 3 de octubre para defender el orden constitucional a sabiendas de que no lo logrará. La Corona se ha convertido en el enemigo preferente del independentismo tras la expulsión de Mariano Rajoy de La Moncloa, y el Govern necesita seguir alimentando la animadversión hacia un Rey que «no ha tenido ni una palabra de consuelo o apoyo a los heridos de la violencia policial» y al que Torra acusó ayer sin ambages de promover que «40 años después del fin del franquismo en España se continúen persiguiendo a personas por su ideología», de provocar la existencia de «presos políticos y exiliados».

A pesar del desafío lanzado por el presidente de la Generalitat a Felipe VI, el Gobierno de España prefiere mirar para otro lado y tender después la mano a Torra. «El Gobierno está en marcha por la distensión, en ese camino», respondió ayer la portavoz del Ejecutivo socialista, Isabel Celaá. Pedro Sánchez apuesta por «la normalización», «iniciar la cura», «evitar tensiones», «avanzar» y «tender la mano» al Govern catalán, según las expresiones que ayer utilizó la portavoz tras la reunión del Consejo de Ministros.

Se trata de quitar argumentos al president y de no alimentar la espiral de la confrontación que en el pasado llevó a la declaración unilateral de independencia y a la aprobación del artículo 155, según fuentes del Gobierno. Además, el Ejecutivo está «en una posición más fuerte» que la Generalitat de Cataluña, con lo que «debe tender la mano», dijo Celaá.

La portavoz aseguró ayer que si la Generalitat decide no invitar al Rey de España a sus actos «será un problema no para el Rey, que no recibe menoscamo con ello, sino para Cataluña». Eso sí, Celaá defendió el discurso del jefe del Estado el 3 de octubre porque lo que hizo fue «cumplir con las obligaciones constitucionales que tiene la Corona» y «afirmar el poder de las instituciones españolas». Sánchez espera que la estrategia de distensión termine por suavizar la actitud hostil que el president sigue mostrando no sólo hacia el jefe del Estado, sino hacia las instituciones españolas en general.

En la reunión del 9 de julio, fuentes de Moncloa explican que «se podrá hablar de todo», pero que el presidente responderá siempre «con la Constitución en la mano» a las pretensiones independentistas.

Víctor Mondelo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor