TORRA, EL RACISTA CHUPACIRIOS

Fuentes muy bien informadas, cercanas a los altos tribunales, explican a este cronista: “Torra es un fanático e intentan mantenerlo hasta que llegue la sentencia. La consigna es: tensión, tensión, tensión. Quieren acelerar el indulto, pero lo tienen mal, porque los indultos son uno a uno, llevan tiempo y los jueces van a su aire”.

Los separatistas intentan abortar el proceso judicial agitando la campaña mediática y basándose en la hipótesis de que Llarena es un juez chapucero y un mal jurista. En el debate de investidura soltaron como cabestro a Quim Torra para armar el taco. En el primer intento parlamentario, este ultra impresentable en la Europa democrática se dirigió aproximadamente a la mitad de los catalanes y no consiguió los 68 votos necesarios, sino 66, con 65 noes y cuatro abstenciones. Salvo imprevistos, lo conseguirá hoy, tras lograr el apoyo de la CUP.

Está claro lo que pretende el talibán. Lo explicó Domènech en su discurso de respuesta: han pasado de “Puigdemont o Puigdemont” a “Puigdemont o lo que diga Puigdemont”. La pregunta clave, según el mismo Domènech, es: ¿Qué piensa usted, señor Torra, de los españoles? De los españoles, Quim Torra piensa fatal. Este miembro del aparatich de la joven guardia pujolista, del ala carlista del independentismo, chupacirios de los monjes de Montserrat, natural de Blanes -donde hubo partidas de boinas rojas con espingardas durante las guerras carlistas- dijo, cuando hacía méritos como rebelde, que si España mandara tanques a Cataluña ellos ganarían mucho y que no es natural hablar español en Cataluña.

Los nacionalpopulistas distribuían besitos pero, por fin, con este boche nos ha llegado el tufo supremacista y se ha subido a las barbas de Rajoy un tipo que, si no lo echan, llevará a los catalanes a la limpieza étnica. Es de esos racistas secretos que ve a los españoles como una raza bastarda con lana en la cabeza. Actualiza la xenofobia de los padres fundadores, que consideraban a los españoles semitas, mongólicos, mientras ellos se describen como godos y latinos. La palabra raza es de origen español; significa raya o casta. Claro que los españoles también han sido racistas, martillo de herejes moros e indios, aunque nunca esclavistas. Recuerden: Macià definía la emigración andaluza y murciana como una gitanada inmensa. Jordi Pujol, el padre de la república, escribió que el andaluz no es coherente, es un hombre destruido y anárquico.

Esa creencia o doctrina que defiende que una etnia, una comunidad, es superior a otras es la que practican algunos catalanes que tienen una relación sadomasoquista con España y que han encontrando en Torra su guía y director espiritual.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Peridis