TORRA Y EL FASCISMO

Quim Torra, el presidente de la Generalitat de Cataluña, ha publicado un artículo donde señala que “como en tantas otras cosas, contra el fascismo debemos ser un solo pueblo”. Es la misma persona que ha acusado a quienes no piensan como él de tener un fallo en la cadena de ADN, que afirmaba que quien no sea independentista no puede ser catalanista, que ha escrito: “Estas cosas que debemos soportar, como el PP y Ciudadanos y otros reductos protofascistas, no son nada, el vacío total, la carencia absoluta de respeto al país donde se vive”. Como ha explicado Xavier Vidal-Folch, Torra ha presentado como “ejemplos” o “pioneros” del independentismo a personajes que se sentían cercanos al fascismo y sus métodos.

Por un lado, aunque en general el secesionismo oficial ha evitado la violencia, el artículo oculta los ataques a las sedes de partidos como Ciudadanos, PSC y PP, los escraches en actos de Sociedad Civil Catalana, los insultos a Inés Arrimadas o las campañas de acoso y difamación contra quienes son críticos con el secesionismo. Por otro, convierte en fascistas a todos los que se oponen a que el independentismo se apropie del espacio público: ese, parece, es el verdadero significado de la palabra fascista. Torra reclama la implicación de medios e intelectuales, y, en un pasaje quizá involuntariamente irónico, pide a la policía que actúe y anima a los ciudadanos a dar la alerta.

No parece tan difícil condenar todas las formas de violencia y evitar estigmatizar a los ciudadanos que no comparten tu opción política. Es lo que habría hecho alguien con cierto sentido institucional, una persona que gobernase para toda Cataluña y no solo media, alguien que creyese en la democracia en vez de dedicarse a degradarla.

Daniel Gascón ( El País )