TRAGICOMEDIA CORONAVIRUS: NOS MINTIERON, ESO ES TODO

Enfrentarse a la mentira (y al miedo) resulta agotador y frustrante. Mentiras inspiradas en creencias, por ejemplo. La creencia, en esta ocasión, de que el mundo desafiaba (y desafiaba) a un nuevo coronavirus cuya letalidad era (y es) tan acojonante que exigía, para frenar su expansión, secuestrar domiciliariamente a poblaciones enteras de casi todo el planeta.

(Casi) todo cristo lo asumió y, por lo visto, tocaba joderse. Pero, repito cuantas veces haga falta: nada era verdad. El primer acto del repulsivo teatrillo, venció y convenció. La batalla contra la bola de nieve, cada vez más imparable, perdida.

Como en la fábula de Andersen, el rey está desnudo. Todos engañaron y se dejaron engañar, en su correspondiente parte alicuota. Todos los gobiernos del mundo, los partidos de oposición, la Organización Mafiosa de la Salud, plurales agencias (alimentos, medicamentos y sanitarias), colegios de médicos, grupos y grupúsculos científicos, jueces, milicos, maderos, medios de comunicación y, cómo no, «verificadores» plurales. Y, tantos y tantos que no cito para no importunar ni aburrir. Artificio y engaños masivos. Fin del asunto.

Absoluta tomadura de pelo. Recurriendo tan solo a los gélidos y desnudos datos (y hechos) se derriba la farsa. El único y veraz problema real al que nos enfrentamos, en realidad, es quién y cómo ha montado esta siniestra tramoya. Por qué y para qué. Y quiénes son los peones o alfiles o torres que se han utilizado para consumar el Gran Simulacro.

Luys Coleto ( El Correo de España )